Jared Naarh Letras
16/06/2020
CRÓNICAS GRISES 2, LA CAÍDA DE ALL-ERIM.
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Un cazarrecompensas exiliado de otro mundo, se descubre a si mismo haciendo equipo con mortales para buscar una reliquia religiosa en la que no cree, pero antes de que pueda probar su fe, un vórtice se abre y los absorbe a todos, llevándolos al mundo del cazarecompensa que a pesar de los años en el exilio nunca dejo de extrañar su hogar. Descubre que la propia reina que lo había exiliado es quien lo ha traído de vuelta pues su hermana menor y heredera al trono ha sido secuestrada por el Mago Gris. El cazarecompensas, leal al padre de la princesa perdida y haciendo uso de su antigua amistad con el Mago, viaja a su mundo para descubrir que la verdadera razón de porque el Mago quiere destruir a aquel otro mundo es porque la actual reina lo traicionó cuando este era tan solo un niño. El cazarecompensas accede a secuestrar a la reina y llevarla ante el mago, lo hace, pero antes de que este pueda asesinarla, es doblemente traicionado y el cazarecompensas logra sacar a la reina y a la princesa del mundo gris.
El Mago, cansado de sutilezas, mueve todas sus fuerzas oscuras al mundo del cazarrecompensa y ataca su fortaleza, combate a la reina, pero el poder de su corona la hace intocable, solo puede ser derrotada por su propia magia, así que una bestia sangrienta e imparable que ella misma creó, aliada con el Mago la deshace de su corona y el Mago aprovecha para asestar el golpe final y conseguir su venganza.
Crónicas grises cuenta la historia del surgimiento, ascenso, reinado y caída del Mago Gris a través del enlace con otras historias de las cuales surgirán aliados y enemigos del Mago. En “La Caída de All-Erim” se aborda los embates de ser un exiliado en una tierra hostil y de cómo, aun cuando no lo parezca, los exiliados extrañan su tierra, su terruño, de cuanto desean volver y de cuánto estarían dispuestos a sacrificar por defenderla.
30/12/2018
¡NO, ES NO! Y NO HAY NADA DE MALO EN ELLO.
Pocas son las palabras que un niño puede pronunciar y gesticular en sus primeros años de vida, poca es la información clara que pueden dar a tan temprana edad; palabras como Papá, Mamá, Agua, Si y desde luego, ¡No! Por supuesto, toda palabra carga consigo un poder inimaginable, ya lo decía J.K Rowling a través de la no muy modesta opinión de Albus Dumbledore, “Las palabras son nuestra fuente más inagotable de poder, capaces tanto herir como de sanar” o algo así… entonces sí, hay poder en las palabras que pronunciamos en especial esas dos compuesta por una consonante y una silaba.
Recientemente pude ver una película que simplemente fue nombrada como “Yes”, para quienes la han visto saben que Jim Carrey hace una hilarante interpretación pero ese no es el objetivo de la película, su objetivo y quizás su moraleja es que el espectador entienda que ser afirmativo ante cada petición siempre lleva a algo bueno y ante esto, no puedo más si no decir, que está mal… Decir que si a toda petición no nos convierte en optimistas o positivistas, no, en lo particular creo que nos convierte en blancos fáciles de los abusos, de los riesgos, de la falta de respeto y del exceso de servicialidad.
Desde hace algunos años he estado redactando la historia de un personaje cuya madre déspota y vil le enseño que “No, es una mala palabra” y esa simple doctrina llevó a este personaje por una historia de vida cruel, despiadada, en la que cada una de las personas que lo rodeaban le quitaban algo de sí mismo, de su voluntad, de su moral, de su inocencia e incluso de su propio bienestar; honestamente, en lo particular me aburría seguir escribiendo de un personaje así. Así que no fue hasta que este personaje dijo NO que la historia se volvió interesante porque cuando anteponemos nuestros deseos por sobre la petición de alguien más nos estamos dando prioridad a nosotros mismos; aprender a decir que No es sinónimo de protegernos, de amarnos y de sentar un precedente ante el universo de que no dejaremos que nada, ni nadie nos maltrate.
Pero la moraleja de este artículo no es una lección sobre como negarse a algo que no queremos, no, la moraleja, que me ha costado en lo personal aprender y que muchos necesitan aprender, es a decir que No sin sentir que somos unos egoístas, decir que No sin temor a que nos echemos encima a cientos de enemigos, decir que No sin creer que por eso se nos cerraran las puertas del cielo. No hay nada de malo en decir No, especialmente si la petición va en contra de nuestros deseos, nuestro bienestar y nuestra voluntad.
Decir que No a tiempo ahorra tiempo, ahorra energía, ahora salud y ahorra estabilidad psicológica. Lo difícil no es decir que no, lo difícil es decirlo sin sentir que estamos defraudando a quien nos pidió algo, a Dios o al universo; lo más difícil aun, es tener las bolas necesarias para decir “no quiero coger contigo”, “no te quiero más”, “no me gustas”, y en este sentido decir que No, es hasta una salida, una forma de tender a la otra persona el camino que debe andar para seguir con su vida sin que tenga que estar a la expectativa que genera un absurdo “talvez”. El No es un cierre. Yo lo prefiero ante cualquier respuesta vaga, tal vez soy muy cuadrado pero no creo en respuestas vagas, o me quieres o no me quieres y agradezco siempre la honestidad en ese sentido.
Si alguien no te quiere, lo mejor que puedes hacer es pedir esa respuesta, y si esa persona se niega a dártela o pone excusas para hacerlo, entonces ya te la dio. Recuerda las palabras de Frida, “Donde no puedas amar, no te demores” y eso es lo que un No ofrece, el alivio de poder seguir sin la zozobra de un “quizás si lo hubiera intentado más”. ¡No, es no! Acéptalo y sigue. El No nos ofrece un cierre, nos ofrece una oportunidad de saber quién está en nuestro círculo solo por pedir favores, las viejas maneras de dar sin recibir ya no funcionan, necesario es invertir la formula y recibir para poder dar, así quien realmente te quiere lo demostrará antes que pedirlo.
No nacimos para servir a todo mundo, nacimos para servir a quien nos sirva porque de lo contrario estaremos enviando el incorrecto mensaje de que estamos en este mundo para ser usados y tratados como servilletas de baños públicos; estaremos enviando el mensaje de que estamos ahí para que cualquiera nos pida, nos use y nos deseche; ¡NO! Estamos aquí para que nos respeten, para que nos den el mismo valor que le damos a las personas y si una simple palabra como el No hace que las máscaras del interés y la falsedad se caigan entonces es hasta millones de veces recomendable agregar la negación a nuestro vocabulario.
Y no por hacer uso de las negaciones nos convertimos en personas negativas, en lo absoluto porque cuando decimos que No, habiendo pasado por el filtro de nuestro propio bienestar y voluntad, entonces ese No se convierte en el acto más optimista y amoroso de todos porque una persona que se niega a hacer algo que no quiere es una persona que se ama y solo amándonos incondicionalmente, solo protegiéndonos de ser descuartizados por las voluntades y los abusos ajenos, solo así podríamos acceder a la posibilidad de amar a otra persona como posiblemente se merezca.
Entonces es hora de pensar: ¿He estado dando de más? ¿Ha sido correspondida mi servicialidad? ¿Debería ser un poco más egoísta con otros y más dado conmigo mismo? Son simplemente tres preguntas, si dos de ellas las has respondido negativamente, entonces es hora de que empieces a usar más el No porque no hay nada de malo en hacerlo; sienta el precedente de que no eres un trapo a ser usado y desechado solo cuando te necesitan, de esa manera verás que solo las personas que suman se quedarán y las que restan se irán... y no hace falta quien se va, sino quien quiere quedarse, y son esas personas las que se merecen siempre un Sí.
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