Renace con Marce

Renace con Marce

Share

Photos from Renace con Marce's post 05/20/2026

¿Cuántas veces has sentido que estás haciendo TODO para sanar tu ansiedad… y aun así la ansiedad sigue ahí?

Como si nada funcionara.
Como si tu cuerpo no te hiciera caso.
Como si por más que intentas, sigues atrapada en el mismo miedo.

Eso mismo me pasó con este traje de baño.

Empecé este crucero hace apenas tres días.
Antes de subirme al barco, me compré este traje de baño nuevo.

Y como afuera está haciendo muchísimo frío, está nevado, el aire está helado… todos los días me meto al whirlpool bath.

Y no me meto cinco minutos.
Me quedo como una hora sentada ahí, disfrutando el agua caliente mientras afuera todo está congelado.

Cuando salgo, me baño y lavo mi traje de baño.
Según yo, lo estoy cuidando.

Pero mira cómo está.

Este traje de baño lo he usado solamente tres días.
¿Puedes creer que en solo tres días tenga este nivel de decoloración?

Era azul rey.
Ahora tiene un tono azul grisáceo, como gris claro, con el borde todavía azul.

Y hasta siento que la gente se me queda viendo como diciendo:
“Esta mujer se trajo el traje de baño más viejo que tenía en su casa.”

Pero no.
El traje era nuevo.

Y ahí entendí algo muy fuerte:

No es que no lo haya lavado.
Es que lo que hice no fue suficiente para sacar lo que se quedó impregnado.

El cloro, el calor y una hora diaria en el whirlpool bath hicieron su trabajo.

Y con la ansiedad pasa igual.

Porque muchas veces tú dices:

“Pero yo ya hago ejercicios.”
“Ya respiro.”
“Ya repito afirmaciones.”
“Ya intento pensar positivo.”
“Ya trato de distraerme.”

Pero aquí viene la pregunta fuerte:

¿Cuánto tiempo al día haces realmente ejercicios para sanar tu ansiedad?

¿Cinco minutos?
¿Diez minutos?
¿Una vez al día?

Y ahora dime algo con honestidad:

¿Cuántas veces al día reconoces el síntoma que estás viviendo?

¿Cuántas veces al día dices:

“Es que no puedo dormir.”
“Es que no puedo respirar.”
“Es que siento esto en el pecho.”
“Es que otra vez me siento rara.”
“Es que me va a pasar algo.”
“Es que no se me quita.”

A veces no nos damos cuenta, pero pasamos más tiempo observando, midiendo, revisando y reconociendo el síntoma… que entrenando la seguridad.

Y no lo digo para culparte.
Lo digo para que despiertes.

Porque tu mente aprende por repetición.
Tu cuerpo aprende por repetición.
Tu sistema nervioso aprende por repetición.

Entonces, si durante todo el día reconoces el síntoma una y otra vez, lo revisas, lo analizas y le tienes miedo…
pero solo le dedicas cinco o diez minutos a enseñarle seguridad a tu cuerpo,
no es raro que la ansiedad siga impregnada.

No porque estés fallando.
No porque estés rota.
No porque tu caso no tenga solución.

Sino porque la ansiedad no se transforma con un enjuague rápido.

La ansiedad necesita entrenamiento.
Necesita método.
Necesita repetición.
Necesita que aprendas su lenguaje.

Pero aquí viene la otra parte:

Este traje ya no se ve como antes.
Ya no tiene el mismo azul rey.
Cambió.

Pero viéndolo bien…
hasta parece que agarró otro estilo.

Un azul grisáceo.
Un tono diferente.
Una nueva forma.

Y eso también pasa cuando empiezas a transformar la ansiedad.

Porque sanar no siempre significa regresar a ser la persona que eras antes.

A veces sanar significa convertirte en alguien nuevo.
Alguien más consciente.
Más fuerte.
Más despierta.
Más conectada con su cuerpo.
Más dueña de su mente.
Más segura de sí misma.

La ansiedad puede quitarte color cuando no la entiendes.
Pero cuando empiezas a trabajarla, también puede convertirse en el lugar donde recuperas tu poder.

No se trata solo de quitar el miedo.
Se trata de transformar lo que antes te dominaba…
en algo que ahora te enseña, te despierta y te entrena.

Sígueme si ya estás cansada de que la ansiedad mande en tu cuerpo, en tu mente y en tu vida.

Aprende su lenguaje, entrena tu seguridad y transforma tu miedo en poder.

Photos from Renace con Marce's post 05/18/2026

La ansiedad te quiere convencer de que tu vida se acabó en la oscuridad… pero a veces la luz aparece precisamente ahí.

Durante años, ver una aurora boreal era uno de mis sueños.

De esos sueños que guardas en el corazón.
De esos que dices:
“Algún día.”
“Cuando pueda.”
“Cuando me sienta lista.”
“Cuando ya no tenga miedo.”

Pero si algo he aprendido en mi proceso es esto:

La vida no siempre espera a que tú te sientas lista.
A veces tú tienes que decidir salir, aun con miedo.

Porque la ansiedad hace algo muy peligroso:
te enseña a posponer tu vida.

Te dice:

“Mejor no vayas.”
“Está muy lejos.”
“Está muy frío.”
“¿Y si te sientes mal?”
“¿Y si te da ansiedad?”
“¿Y si no puedes regresar?”
“¿Y si algo sale mal?”

Y mientras tú dudas, la ansiedad decide por ti.

Decide si sales o no sales.
Decide si viajas o cancelas.
Decide si aceptas la invitación o te quedas en casa.
Decide si vives la experiencia o solo la miras desde lejos.
Decide si tu vida se expande… o se hace cada vez más pequeña.

Por eso esta foto no es solo una foto bonita.

Esta foto es una prueba.

Una prueba de que hubo un día en el que decidí no obedecer al miedo.
Una prueba de que salí a buscar una luz que no aparece en cualquier momento.
Una prueba de que los sueños no se cumplen solo deseándolos…
también se cumplen cuando decides no dejar que la ansiedad maneje tu vida.

Y la aurora boreal me dejó una metáfora poderosa:

La aurora no aparece en un cielo cómodo.
Aparece en la oscuridad a las 2:00am me sucedio.
Aparece en el frío.
Aparece después de esperar y cansada de caminar todo el dia.
Mi esposo no pudo vivir la experiencia porque se quedo dormido.
Aparece cuando decides levantarte, mirar hacia arriba, aunque todo alrededor parezca incierto.

Así también pasa con la ansiedad.

Muchas veces tú quieres sanar cuando todo esté perfecto.
Cuando no tengas miedo.
Cuando no tengas síntomas.
Cuando tu mente esté tranquila.
Cuando tu cuerpo no tiemble.
Cuando estés completamente segura.

Pero sanar no empieza cuando el miedo desaparece.

Sanar empieza cuando tú decides que el miedo ya no va a ser quien dirija tu vida.

Porque la ansiedad no solo te roba la calma.

Te roba momentos.
Te roba sueños.
Te roba viajes.
Te roba libertad.
Te roba expresión.
Te roba la versión de ti que quería vivir, explorar, conocer, disfrutar y sentirse libre.

La ansiedad hace que tu mundo se vuelva pequeño.
Pero tus sueños siguen siendo grandes.

Y hay un momento en el que tienes que preguntarte de frente:

¿Cuánto más de tu vida vas a dejar en pausa por miedo?

¿Cuántas experiencias has rechazado?
¿Cuántas invitaciones has cancelado?
¿Cuántos sueños has dejado para “después”?
¿Cuántas veces has elegido lo conocido, no porque te hacía feliz, sino porque te daba menos miedo?

Porque muchas veces creemos que estamos protegiéndonos.

Pero no.

A veces solo estamos dejando que la ansiedad negocie nuestro futuro.

Y yo no quería perderme esto.

No quería perderme la aurora.
No quería perderme ese momento.
No quería perderme la oportunidad de ver con mis propios ojos algo que por tanto tiempo había soñado.

Y cuando la vi, entendí algo:

No solo estaba viendo una aurora boreal.
Estaba viendo una parte de mí regresar a la vida.

Esa parte que un día tuvo miedo.
Esa parte que dudó.
Esa parte que pensó que tal vez nunca volvería a sentirse libre.
Esa parte que hoy puede decir:

“La ansiedad no me ganó. Yo regresé por mi vida.”

Y eso es lo que quiero que tú entiendas.

Tu aurora también existe.

Quizás no es un viaje.
Quizás es volver a manejar.
Quizás es dormir tranquila.
Quizás es salir sola.
Quizás es aceptar un trabajo.
Quizás es empezar ese negocio.
Quizás es volver a sentirte segura dentro de tu propio cuerpo.
Quizás es recuperar la paz que pensaste que habías perdido.

Pero para verla, tienes que tomar una decisión.

No una decisión débil.
No una decisión de cinco minutos.
No una decisión que depende de cómo amaneciste hoy.

Una decisión real.

Decidir:

“Voy a recuperar mi vida.”
“Voy a aprender.”
“Voy a entrenarme.”
“Voy a dejar de vivir obedeciendo al miedo.”
“Voy a sanar, aunque tenga que empezar poco a poco.”

Porque sanar la ansiedad no se trata de coleccionar consejos.
No se trata de seguir a veinte personas diferentes hasta terminar más confundida.
No se trata de esperar a que mágicamente el miedo desaparezca.

Se trata de educación.
Se trata de método.
Se trata de estructura.
Se trata de dirección.
Se trata de aprender el lenguaje de tu ansiedad para dejar de pelearte con tu cuerpo y empezar a recuperar tu poder.

Porque cuando entiendes tu ansiedad, dejas de verla como una sentencia.
Empiezas a verla como un mensaje.
Como una alarma.
Como una señal de algo que necesita atención, entrenamiento y transformación.

Y entonces tu mundo empieza a abrirse otra vez.

Paso a paso.
Decisión por decisión.
Sueño por sueño.

Por eso hoy te pregunto:

¿Cuál es la aurora que la ansiedad no te ha dejado ver?

¿Qué sueño dejaste en pausa?
¿Qué parte de tu vida quieres recuperar?
¿Qué experiencia te está esperando del otro lado del miedo?

La ansiedad puede hacerte creer que estás atrapada en la oscuridad.

Pero yo estoy aquí para recordarte algo:

La oscuridad no siempre significa final.
A veces es el escenario donde tu luz está a punto de aparecer.

Sígueme para aprender el lenguaje de la ansiedad, entrenar tu mente y transformar tu miedo en poder.

Porque tú también puedes renacer.

Renace con Marce
Transforma tu miedo en poder.

Want your public figure to be the top-listed Public Figure in Santa Rosa?
Click here to claim your Sponsored Listing.

Category

Address


Santa Rosa, CA