Yancunta
18/05/2026
Negligencia municipal ante el patrimonio:
EL SILENCIO DEL ALCALDE DE SANTA MARÍA FRENTE A LA PROTECCIÓN DE PERALVILLO
🚨 Agroimper cerca el sitio arqueológico Peralvillo y peligra el pasado histórico de Huacho
La Resolución Directoral 016-2025-DGPA-VMPCIC-MC emitida por el Ministerio de Cultura no fue un documento decorativo ni una formalidad burocrática más. Fue una advertencia clara y directa que activaba responsabilidades concretas para la Municipalidad Distrital de Santa María, especialmente bajo el marco del artículo 82 de la Ley Orgánica de Municipalidades. Sin embargo, a meses de que la medida de protección temporal caduque en agosto de 2026, la gestión del alcalde José Vásquez parece haber optado por la peligrosa estrategia del inmovilismo.
El artículo 82 de la LOM no deja espacio para interpretaciones cómodas: las municipalidades deben proteger, conservar y poner en valor el patrimonio cultural dentro de su jurisdicción. Esto implica acciones concretas como fiscalización, coordinación con Cultura, ordenamiento territorial y defensa del patrimonio frente a amenazas privadas o públicas. No es una sugerencia ni una aspiración; es una obligación legal. Y cuando la ley es ignorada, la negligencia deja de ser percepción para convertirse en evidencia.
El caso del Sitio arqueológico Peralvillo I, II y III es particularmente escandaloso. Las huacas han sido cercadas por la empresa Agroimper al encontrarse dentro de su propiedad, generando una situación que exigía liderazgo municipal inmediato: diálogo institucional, fiscalización, señalización, planes de protección y defensa del patrimonio. Nada de eso ha ocurrido con la contundencia que exige la ley. El tiempo pasó, el cerco quedó y el municipio guardó silencio.
La gravedad del asunto aumenta al recordar que la resolución es temporal. Si en agosto de 2026 no existe una acción municipal firme que consolide la protección, el distrito habrá desperdiciado una ventana histórica para asegurar la preservación definitiva del sitio. En términos simples: Santa María recibió una oportunidad institucional para actuar y la está dejando vencer por desidia administrativa.
Pero este no es un problema menor ni localista. El complejo Peralvillo forma parte del paisaje histórico que explica el origen y evolución de Huacho y del valle de Huaura. Estas huacas no son montículos de tierra incómodos para el crecimiento agrícola; son evidencia material de sociedades prehispánicas que ocuparon y organizaron el territorio mucho antes de la ciudad moderna. Son memoria, identidad y potencial turístico. Son, en términos económicos y culturales, una oportunidad que otras ciudades cuidarían con celo.
La inacción municipal revela algo más profundo que un simple retraso administrativo: expone una preocupante falta de visión sobre el valor del patrimonio como motor de desarrollo. Mientras ciudades peruanas luchan por poner en valor sus sitios arqueológicos para atraer turismo, inversión cultural y orgullo ciudadano, Santa María parece resignada a que su historia quede encerrada tras un cerco privado y el polvo de los expedientes.
Si la ley obligaba a actuar y la resolución advertía la urgencia, ¿qué explica la pasividad? La respuesta apunta inevitablemente a la gestión municipal y a sus funcionarios. La negligencia frente a Peralvillo no es solo un error técnico; es una señal de ineptitud administrativa que podría dejar a Santa María como el distrito que dejó caducar la protección de su propio pasado y del pasado de Huacho. Y cuando una ciudad abandona su historia, también compromete su futuro.
¡El ecógrafo no se toca!
POBLACIÓN EXPULSA A PERSONAL DEL HOSPITAL REGIONAL Y DESTAPA EL ABANDONO DEL MATERNO INFANTIL
La paciencia se agotó. La indignación vecinal estalló y terminó con una escena que desnuda el caos administrativo y la desconexión con la realidad sanitaria: pobladores se autoconvocaron para impedir que se lleven el ecógrafo del Centro de Salud Materno Infantil de Manzanares, obligando a retirarse al personal del Hospital Regional de Huacho que, aparentemente, llegó para retirar el equipo.
La reacción no fue improvisada. Fue el resultado de semanas de espera, promesas incumplidas y decisiones que la población percibe como arbitrarias y provocadoras.
UN “PRÉSTAMO” QUE AMENAZA CON DEJAR SIN ATENCIÓN A LOS PACIENTES
El jefe del establecimiento confirmó que la orden partió desde la dirección del hospital regional: el ecógrafo debía ser entregado en calidad de préstamo los días 13, 14 y 15 de abril para cubrir una brecha de 1400 ecografías pendientes en el hospital.
El problema es evidente: esas mismas fechas ya estaban programadas para atender a pacientes que llevan entre dos y tres semanas esperando, provenientes de Huacho, Huaura, Hualmay y Carquín. Si el equipo se retiraba, el centro de salud tendría que reducir a la mitad su capacidad de atención, golpeando directamente a gestantes y pacientes vulnerables. En otras palabras: se pretendía tapar un hueco abriendo otro.
EL FANTASMA DEL EQUIPO QUE NUNCA VOLVIÓ
El temor de la población no es paranoia: es memoria. El jefe del establecimiento recordó que anteriormente el hospital regional retiró el equipo de anestesiología… y jamás lo devolvió.
La explicación oficial resulta tan alarmante como absurda: no se utiliza porque falta personal, y la contratación de un cirujano es responsabilidad del hospital regional. Es decir, se llevan equipos porque no hay presupuesto para contratar profesionales, pero tampoco hay presupuesto para devolverlos ni para resolver el problema de fondo.
La cadena de decisiones es clara: el hospital decide; los centros de salud solo obedecen.
PIQUETES, CAMIONETA Y RETIRADA
Mientras se realizaba la entrevista, una camioneta del hospital regional apareció por la puerta posterior del establecimiento. La maniobra cambió rápidamente hacia la puerta principal, pero el rechazo vecinal fue inmediato y contundente. La presión ciudadana fue tal que el personal optó por retirarse.
La población anunció piquetes de vigilancia para evitar cualquier intento futuro de retirar el equipo.
PROMESAS VS REALIDAD: BAÑOS SIN AGUA Y EDIFICIO EN DETERIORO
La indignación crece porque las declaraciones oficiales chocan con la realidad. El director del hospital regional había asegurado que los problemas del centro de salud estaban resueltos. Sin embargo, los vecinos denuncian que:
Los servicios higiénicos no tienen agua y están inoperativos.
La infraestructura se deteriora por falta de mantenimiento.
La brecha entre el discurso y los hechos es tan grande como la fila de pacientes esperando atención.
UNA BOMBA SOCIAL ENCENDIDA
Vecinos aseguran que no permitirán que el ecógrafo salga del establecimiento y advierten que las decisiones del director, Santiago Ruíz, están generando una tensión innecesaria que podría escalar con consecuencias imprevisibles.
La escena de una camioneta retrocediendo ante la presión ciudadana no es un hecho aislado: es la señal de una crisis de confianza que crece.
¿Quién está defendiendo realmente el derecho a la salud? ¿El director del Hospital Regional de Huacho o la población del CONO SUR?
Fuente: Renato V.
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