Proyecto UMA
Usamos medios virtuales y telefónicos con tarifas diferenciadas para todo el país. Las idealizadoras de este proyecto tenemos una larga experiencia con el trabajo clínico y social, en la docencia universitaria e investigando y promoviendo el desarrollo humano y la salud mental comunitaria. Sabemos lo necesario de ofrecer espacios de salud mental seguros y de calidad al público más amplio. Por eso
16/03/2026
En nuestro país, el tránsito de la secundaria a la universidad pocas veces es lineal. La competencia es intensa, el tiempo libre escaso y la frustración es constante al centrarse únicamente en ingresar a la universidad como medio para alcanzar un buen trabajo y calidad de vida. Se vive como un laberinto que se recorre una y otra vez si no se logra el ingreso en el tiempo esperado, lo cual hace que varios jóvenes atraviesen un desgaste profundo al sentir que no lograron el ingreso, generando tristeza y ansiedad.
Frente a estas dificultades, emergen nuevas alternativas. Los emprendimientos, el streaming y la economía digital ofrecen distintos caminos hacia la autonomía y reconocimiento, desmarcándose del guión tradicional. No se trata de abandonar la educación, sino de diversificar los proyectos de vida en respuesta a un mercado laboral cambiante y a la urgencia de generar ingresos.
Hablar de la presión académica en el Perú implica no solo medir las horas destinadas al estudio, sino cuestionar cómo se concibe el éxito, el esfuerzo y la educación como vía de movilidad social y no como la base principal de la constitución digna y democrática de cualquier persona. La precarización laboral y la falta de garantías para los egresados universitarios debilitan la promesa del “trabajo soñado”, generando incertidumbre y angustia al no lograr lo socialmente esperado.
Desde una perspectiva clínico-psicosocial, el malestar que atraviesan las y los jóvenes en este recorrido no puede reducirse a la dificultad individual para tolerar la exigencia. La tristeza, la ansiedad y el desgaste que emergen en torno al ingreso universitario se inscriben en un entramado de expectativas sociales, precarización laboral y promesas de movilidad que no siempre se cumplen. Acompañar estos procesos implica reconocer la articulación entre la experiencia subjetiva y las condiciones estructurales que la producen, y asumir una posición ética: que el cuidado de la salud mental juvenil no quede subordinado a la lógica del rendimiento ni a mandatos de éxito que, lejos de sostener, terminan profundizando el malestar.
Texto elaborado por Victoria Gallardo para Proyecto UMA.
25/11/2025
Muchas mujeres quedan atrapadas en una red de violencia de la que es difícil salir por estar tejida con la confusión de recibir afecto y maltrato de sus agresores. Esta intermitencia contribuye a normalizar vínculos donde el sometimiento a la agresión es gradual y complica que esta situación se reconozca como un problema.
La violencia experimentada por ellas impacta en su bienestar emocional y en la percepción de sí mismas. En su intento por encontrar sentido a lo que viven, pueden llegar encontrar explicaciones que minimizan la gravedad del maltrato, a veces influenciadas por sentimientos de culpa, miedo o dependencia emocional. Mecanismos de defensa como la negación dificultan el reconocimiento del abuso, reforzando estrategias de afrontamiento que, en algunos casos, pueden llevarlas al aislamiento, especialmente cuando el entorno no valida ni comprende su experiencia.
El tejido de esa red de violencia se fortalece con la existencia de un sistema que perpetúa mandatos y roles sociales rígidos que desfavorecen a las mujeres; por ejemplo, las brechas salariales y violencia económica son algunos de los factores sociales a destacar, pues muchas veces su/s agresor/es controla los recursos y limita sus opciones de independencia. Por ello, es fundamental despojar a la violencia contra las mujeres la etiqueta de “asunto privado” para evitar la revictimización que las responsabiliza únicamente a ellas.
Lo mencionado se exacerba en contextos de autoritarismo y dictadura al imponer ideologías patriarcales que exigen la sumisión femenina, restringen libertades y refuerzan roles tradicionales. Este entorno propicia un ambiente donde la violencia de género se instrumentaliza para intimidar y controlar.
Reflexionar sobre la intersección entre la violencia de género, salud mental y la sociedad es fundamental para diseñar intervenciones multidisciplinarias e integrales que promuevan entornos más saludables y equitativos en la sociedad.
Texto elaborado por Carmen Sara Martínez para Proyecto UMA
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Categoría
Contacto el consultorio
Teléfono
Página web
Dirección
Lima
Horario de Apertura
| Lunes | 09:00 - 17:00 |
| Martes | 09:00 - 17:00 |
| Miércoles | 09:00 - 17:00 |
| Jueves | 09:00 - 17:00 |
| Viernes | 09:00 - 17:00 |
| Sábado | 09:00 - 12:00 |