Lara Junqueira
Que vengan por fin los altos gozos,
Los ardientes amaneceres, las serenas noches,
Vengan la anhelada paz, las armonías,
Y el rescate del fruto, y la flor de las almas.
Que vengan, amor mío, que estos días
Son de muerte cansada,
De ira y agonía
Y nada.
Hola, libertad. Lo siento, vine así sin avisar, pero ya era demasiado tarde.
Tengo tanta alegría, pospuesta, amortiguada, que quisiera poder gritar.
Y al correr hacia atrás me siento el doble de rápido
Ven, pero ven sin fantasía.
Siempre es bueno recordar que un vaso vacío está lleno de aire.
Pruebo que la expresión más alta del dolor
consiste esencialmente en la alegría...
No compras ni alegría ni salud ni amor verdadero.
Mi tristeza no tiene pedigrí,
mis ganas de alegría,
su raíz va a mi mil abuelo.
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