Embruxo

Embruxo

Compartir

12/07/2026

Esta foto es de hace nada, dando una charla sobre algo que conozco bien: cómo construir una marca de verdad, con tu historia y tu cara por delante.

Y cada vez que me subo a hablar de esto, pienso en dónde empecé.

Porque yo no llegué aquí desde un despacho. Empecé con el aceite en el maletero del coche, botella en mano, dando a probar de tienda en tienda.

Cucharilla, pan, y la misma explicación mil veces: que sí, que era gallego. Que no, que no hace falta ser de Jaén para hacer un aceite que merezca la pena.

Muchas puertas se cerraron. Muchas.

Y por el camino me dijeron lo de siempre: que creciera, que produjera más, que bajara el precio, que me metiera en las grandes. Que me hiciera más grande, más barata, más fácil de tragar.

Dije que no. Y ese "no" es hoy toda mi marca.

Porque si algo he aprendido, y es lo que vine a contar a esa sala es esto: una marca no se construye siendo perfecta ni siendo enorme.

Se construye siendo verdad. Poniendo tu nombre, tu cara y tu palabra encima de la mesa y respondiendo por cada gota.

Lo demás son filtros. Y yo no uso filtros. Ni en la vida, ni en el aceite, ni en la marca.

De un maletero a un escenario, sin cambiar de esencia por el camino. Eso es lo único que tengo para enseñar. Y lo enseño con orgullo.

Si quieres conocer la marca que se construyó así, botella a botella y sin filtros, la tienes aquí: embruxo.es

Porque tu marca, tu historia y tu poder no están en hacerte grande. Están en atreverte a ser de verdad.

11/07/2026

Cocino para los míos aunque esté mu**ta. Y un día me pregunté por qué no lo hago por mí.

Llego a casa reventada. De esas que solo quieres tirarte en el sofá y que el mundo desaparezca.

Pero abro la nevera igualmente.

Porque hay que cenar. Porque los míos tienen que comer bien.

Y me pongo, aunque no me quede ni una gota de energía, a hacer la cena con cariño. Como un acto de amor de los que no se ven ni se agradecen.

Lo hago por mi hija sin pensarlo. Lo tengo automático.

Y una noche, cortando verdura mu**ta de cansancio, me cayó la pregunta encima: cocino con mimo para ella… ¿y para mí qué?

Porque cuidar a los tuyos también es fácil que se convierta en la excusa perfecta para no cuidarte tú.

Ya como yo cualquier cosa. Lo que sobre. Yo lo que sea.

Y ese, yo lo que sea, repetido durante años pasa factura.

La tuya. La que nadie ve.

No te pido que cambies tu vida entera. Sé perfectamente que no tienes tiempo.

Te pido una cosa mínima: que ese aceite con el que cocinas para los que quieres sea también un regalo para ti.

Un buen aceite no distingue. Cuida al que se lo come. Y tú también te lo comes.

El mío está hecho para eso: para colarte salud en el mismo plato que ya haces con amor cada día.

Lo tienes aquí: embruxo.es

Cuida a los tuyos. Pero métete a ti en la lista.

08/07/2026

Se suele pensar que el aceite malo se pega en las arterias pero en realidad , no es así.
Atiende...
Cuando te cuente lo que pasa de verdad ahí dentro, no vas a volver a mirar tu aceite igual.

Vamos por partes.
Suena lógico, ¿eh? Aceite = grasa = tubería atascada.

Como el fregadero cuando tiras el aceite de freír y a los dos días tienes el desastre montado.

Tus arterias no se rompen porque una grasa se quede pegada dentro.

Se dañan despacio, en silencio, durante años… por algo que no vas a notar hasta que sea tarde: inflamación y oxidación.

Un fuego lento. No lo ves, no te duele, no avisa. Trabaja de noche. Y el día que da la cara, ya no hay conversación: hay susto.

Ahora viene lo que casi nadie te cuenta.

Ese fuego alguien lo alimenta cada día.

Y probablemente lo tengas ahora mismo en tu cocina: el azúcar de más, los ultraprocesados y, sobre todo, ese aceite refinado y barato al que le arrancaron todo lo bueno para poder vendértelo a dos euros y que tú creyeras que hacías un chollo.

¿Y sabes qué apaga ese fuego? Justo lo que a mi aceite le sobra y al barato le falta.

Se llaman polifenoles.

Lo que mucha gente confunde con "está fuerte" o "está malo".

No es un defecto: es tu cuerpo reconociendo un antiinflamatorio de verdad, de los que la ciencia lleva años estudiando en serio.

Al aceite barato le quitan exactamente eso. Le arrancan lo único que de verdad te cuidaba.

Un buen aceite no te limpia las arterias como un milagro de anuncio.

Hace algo mejor y más silencioso: cada día, en cada comida, baja un poquito ese fuego.

Y esos poquitos, sumados durante años, son la diferencia entre llegar a los setenta con energía… o llegar arrastrándote.

No es magia. Es la decisión más pequeña y más fácil de toda tu salud, tomada todos los días.

Y esa decisión empieza por lo que echas hoy en la comida.

Mi aceite es de los que aún tienen dentro lo que al barato le quitaron.

Lo tienes aquí: www.embruxo.es

Haz una cosa por ti hoy, solo una: cambia el aceite de tu mesa. Es el gesto que menos te cuesta y el que más va a agradecerte tu cuerpo dentro de veinte años.
No esperes a que el fuego dé la cara. Apágalo desde hoy.

¿Quieres que tu empresa sea el Tienda De Ropa mas cotizado en Pontevedra?
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Teléfono

Página web

Dirección


Pontevedra