terapiaya.com

terapiaya.com

Compartir

¿Por qué la Psicoterapia Gestalt?, porque creemos que, en muchos casos, la experiencia enseña más que los libros, los consejos, las ideas, los recuerdos y la planificación: te puedo explicar el origen de la electricidad, también te puedo mostrar cómo hacer para ahorrar electricidad y también te puedo advertir de sus peligros, pero si metes el dedo en el enchufe, sabrás qué es la electricidad en ti y decidirás si la quieres usar y cómo…

Simple, tu vida es ahora. La cuestión de darte cuenta

28/05/2026

Si en este momento sientes el pecho cerrado, los hombros tensos, o la mente dándote vueltas como un disco rayado, necesitas bajar de la mente al cuerpo.
Aquí te dejamos un antídoto:
1. Mandíbula: ¿Dónde la tienes? ¿Apretada? Suéltala. Deja que se abra un poco.
2. Hombros: Nota dónde están. Probablemente cerca de las orejas. Bájalos. Lentamente. Siente el alivio.
3. Respiración: Una sola, profunda. Nariz adentro. Boca afuera. Pausa. Repite.
No es meditación. No es mindfulness. Es simplemente decirle a tu sistema nervioso: "Ya está. Puedes soltar."
Hazlo cada vez que sientas que estás atrapado en tu cabeza. Porque, spoiler: tu cuerpo siempre sabe qué hacer. Solo necesita que lo escuches.

Photos from terapiaya.com's post 25/05/2026

Hay una diferencia fundamental que nadie enseña en la escuela.
El ego se hincha. Se aferra a los escalones. Compite. Teme el fracaso como si fuera muerte.
El amor propio no necesita escalones. Habita el desierto. Puede nombrar su propia oscuridad sin derrumbarse.
Fromm lo dijo: la persona egoísta no se ama demasiado — se ama muy poco. El egoísmo es el grito de quien nunca aprendió a sostenerse desde adentro.
Jung completó: hasta que no mires tu propia oscuridad, la proyectarás en todo y en todos.
Machado fue directo: ¿Tú verdad? No, la verdad. La que construiste no es la que eres. Déjala ir.
Y Cadenas, Premio Cervantes 2022, le agradeció al fracaso haberlo privado de hinchazones. De haberle construido con barro una morada más verdadera que cualquier escalón.
Pizarnik lo confesó en sus diarios sin adornos: su amor propio era violento, herido, dependiente de la mirada ajena. Y esa lucidez fue quizás su acto más valioso.
Pessoa gritó: ¡estoy harto de semidioses! ¿Dónde hay gente real en este mundo?
El amor propio real no es el que brilla.
Es el que permanece cuando ya no queda nada que demostrar.
Es humilde. Es silencioso. Es rebelde.
Es el que acepta la verdad en lugar de defenderla.
¿Cuál de estas voces te habló hoy más directamente? Te leo. 👇

Photos from terapiaya.com's post 12/05/2026

¿Alguna vez te has detenido a preguntarte cuál de las dos estás sintiendo realmente?

La envidia y los celos se confunden tanto porque los dos duelen. Pero sus raíces son distintas: la envidia nace de una herida de identidad —lo que sientes que te falta para estar "completo/a"—; los celos nacen de una herida de seguridad —el miedo a que el mundo te quite tu lugar.

En el mito de Eros y Psique, las hermanas personifican la envidia que no tolera la dicha ajena. Sin saberlo, se convierten en el catalizador que obliga a Psique a encender la lámpara y ver la verdad. La envidia puede ser destructiva y, paradójicamente, puede ser también el detonador que nos saca de un paraíso inconsciente.
Hefesto, el dios cojo arrojado del Olimpo, nos muestra otra cara de la envidia: la que se transforma en maestría. La que convierte la exclusión en genio creativo. Pero también la que, si no se examina, puede volverse trampa: ¿estás creando desde el amor, o para probarle algo al que te rechazó?

Hera, con sus celos legendarios, nos recuerda que el problema no es sentir, sino lo que hacemos con lo que sentimos.

Desde la psicología analítica, ninguna de estas emociones es un defecto moral. Las dos son mensajeras de la Sombra —esas partes de nosotros que no hemos integrado todavía.

La tarea es aprender a leer el mensaje sin quemarte con él.

¿Cuál de las dos te visita más a menudo en tu vida?

Photos from terapiaya.com's post 12/05/2026

¿Alguna vez te has detenido a preguntarte cuál de las dos estás sintiendo realmente?

La envidia y los celos se confunden tanto porque los dos duelen. Pero sus raíces son distintas: la envidia nace de una herida de identidad —lo que sientes que te falta para estar "completo/a"—; los celos nacen de una herida de seguridad —el miedo a que el mundo te quite tu lugar.

En el mito de Eros y Psique, las hermanas personifican la envidia que no tolera la dicha ajena. Sin saberlo, se convierten en el catalizador que obliga a Psique a encender la lámpara y ver la verdad. La envidia puede ser destructiva y, paradójicamente, puede ser también el detonador que nos saca de un paraíso inconsciente.
Hefesto, el dios cojo arrojado del Olimpo, nos muestra otra cara de la envidia: la que se transforma en maestría. La que convierte la exclusión en genio creativo. Pero también la que, si no se examina, puede volverse trampa: ¿estás creando desde el amor, o para probarle algo al que te rechazó?

Hera, con sus celos legendarios, nos recuerda que el problema no es sentir, sino lo que hacemos con lo que sentimos.

Desde la psicología analítica, ninguna de estas emociones es un defecto moral. Las dos son mensajeras de la Sombra —esas partes de nosotros que no hemos integrado todavía.

La tarea es aprender a leer el mensaje sin quemarte con él.

¿Cuál de las dos te visita más a menudo en tu vida? 👇

¿Quieres que tu consultorio sea el Clínica mas cotizado en Barcelona?
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Categoría

Teléfono

Dirección


Barcelona
08038