El Fher
—"Te lo juro que es una urgencia, préstame. No tengo ni para la renta de esta semana."
Nicol escuchó a su amiga llorar por teléfono y sintió feo.
Nicol no es rica. De hecho, llevaba meses guardando $3,000 pesos en un sobrecito para cambiarle las llantas a su carro, que ya estaban lisas y eran un peligro.
Pero pensó: "Las cosas materiales pueden esperar, los amigos no".
Y le transfirió el dinero.
Esa misma noche, Nicol llegó a su casa cansadísima de trabajar.
Se calentó dos tortillas con frijoles para cenar rápido.
Se sentó en la cama, abrió su celular y le apareció la historia de su amiga. Sí, la misma que lloraba en la mañana.
Estaba en un restaurante de mariscos, brindando con una piña colada y mostrando unas uñas acrílicas recién puestas.
El texto de la foto decía: "Dándome un gustito para soltar el estrés, porque me lo merezco ✨".
A Nicol se le fue el hambre. Sintió un n**o en la garganta.
No era envidia. Era una cachetada de realidad.
Ella estaba cenando frijoles para que la otra comiera camarones.
Ella se estaba jugando la vida manejando con llantas lisas, para que la otra pudiera pagarse sus "gustitos" y desestresarse.
Ahí entendió la gran estafa de hoy en día:
Mucha gente disfraza su tremenda irresponsabilidad financiera de "amor propio" y "salud mental".
Viven al límite, revientan las tarjetas, y cuando les explota el problema, lloran miseria para que tú los rescates.
Nos enseñaron a ser compartidos y a quitarte el pan de la boca por un amigo.
Pero quitarte el pan de la boca para que el otro se pida un postre caro, no es ser buen amigo. Es ser su patrocinador.
El dinero que prestas con el corazón, casi siempre te lo pagan con excusas.
No arriesgues tu paz, ni tu seguridad, para financiarle los lujos a alguien que no sabe administrarse.
Porque quien te exige sacrificios para no tener que hacerlos él... jamás fue tu amigo.
Mañana van de titular o de suplente?
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