Mandragora

Mandragora

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19/05/2023

HOY NO ESTOY PARA NADIE
Regularmente y ahora más seguido me está pasando,
La gente me cae mal, el ruido, la ciudad.
Incluso en este estado, no logro recordar momentos felices,
No soy mucho de eso, de sonreír, o gritar.
Me cuesta mucho hacer algo o moverme unos pocos metros,
Solo quiero estar acostado e incluso en esa posición tengo incomodidad.
La gente pregunta que donde estoy, que hago, que no importa.
Ya me canse de explicar, solo prefiero callar. Y dejar que pase el tiempo.
El tiempo que no se sabe si es lineal…
A veces crees que las personas que en algún momento pudiste dar un poco de aliento van a tener empatía contigo, pero recuerdas que cada quien tiene su manera de defenderse y aquí no eres ni fuiste el héroe de nadie.
Pensabas que la vida de altruismo del dar, si te iba a dejar el corazón lleno al menos, pero ahora estás más hueco y seco que una nuez sin su carne…
Solo quieres tomar un poco de aliento para iniciar el movimiento de esta ruleta y que algún rato se vuelva a parar,
Creo que el momento en que la ruleta deje de rodar puede estar cerca.
No encuentro momentos felices, no soy mucho de eso,
Las pasiones están desordenadas, lo que espera la gente de ti se confunden en el castillo de naipes que está por caerse,
Solo quiero dejarlo todo y escapar en a un sitio donde al menos tenga un atisbo de sonrisa,
o algo parecido a una mueca que se confunda con felicidad
Siento que nada he logrado, me siento incapaz de continuar, sin fuerzas de seguir, para que?
Me siento tonto y vacío y las letras no dicen nada,
No transmiten todo lo que siento y esta vez no puedo cerrar bien esto que no se que es…

13/03/2023

Yo sé que no sientes lo mismo,
pero en mi mundo de fantasía,
en mi mente,
en ese mundo ideal,
creado por la locura,
desencadenada por el amor,
habitamos los dos.
Deambulando por las calles vacias
y riendonos en los espejos,
a veces nos amanos tanto
que parece que soñamos,
somos el sueño en mi mundo.
El sueño del sueño
MARTINICO

27/02/2023

Ansiedad
Me descubrí mirando al espejo, y digo mirando, porque no podía observar.
¿Quién era el hombre detrás de esa lamina delgada de plata?
A ratos hacia una mueca, y no la reconocía.
A ratos guiñaba un ojo a mi nariz, y digo MI sin sentir la pertenencia.
¿Quién era yo? las manos ya secas, los músculos grandes pero sin energía,
será que todas esas horas sin sueño, sin explicación, sin ganas de nada dañaron mi mente?
esa pertenencia se ha vuelto un eufemismo
que es mío? ¿mi cuerpo, la parte física, pero de quién?
mis pensamientos son lo más cercano a la pertenencia, al ego.
Tan frio y sombrío me doy cuenta que la luz está apagada, y sonrío.
Había hablado de lo que siento con las luces apagadas.
Así hablamos los oscuros, de nuestro concepto ontológico.
Me descubrí mirando al espejo en la oscuridad y lleno de ansiedad.
MARTINICO

22/12/2022

Jaulas encantadas
Eran dos pajaritos que no sabían volar,
Se miraban de cerca, de esquina en esquina
Caminaban, saltaban, y de vez en cuando
Se zambullían en su laguito de fuego
Pero no sabían volar.
El uno con la pata coja, muy débil para agarrar vuelo, el otro con un ala sin plumas, de tal modo que si elevaba acaso el vuelo!
Volaba en círculos.
Se veían desde lejos y creían conocerse
Pero cada uno estaba en su propia jaula
La una prístina y dorada, con detalles en cada reja
La otra llena de moho y cieno del pasado, incluso derruida por el óxido
Pero se veían y creían conocerse
Hasta que un día lograron escapar por un momento de aquella prision
El uno voló hacia el otro, abrió su jaula, le puso un poco de agua en su cabeza. Refrescándolo!
No hablaban, solo se escuchaban
En un gesto demagógico de expresion del olvido!
Del todo, de la Paz, del fuego, del sueño y el pasado.
Y viajaron juntos un par de metros.
Al del ala sin plumas se le daño el tobillo, y al de la pata coja, se le quebró un dedo de la misma.
Se pararon frente a frente y quisieron desplumarse
Ofendiendo a la luna que lo veía todo
Al verse un poco recuperados
El uno caminó un poco despojado de su bondad
El otro sin ánimo ni orgullo sobre un recuerdo del presente
Y volvieron a sus jaulas, prístinas y oscuras
Y se veían desde lejos
Y los pájaros no lloran
Pero a uno le salió una lagrima por el misterio ocurrido
Y al otro una sonrisa, por lo bonito vivido
Y todo siguió como la vida que no tiene un curso, ni tiempo, ni un recurso
Y el Alba cayó
Pero de vez en cuando se los oye a este par de pájaros, a las 5 de la mañana sobre la luna creciente y sonriente cantar la canción del olvido.
MARTINICO

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