Paraíso Inmobiliario
11/05/2026
De ti, madre, aprendí que lo imposible puede volverse posible cuando existe amor y sacrificio. Pero si hay una palabra que siempre retumba en mi memoria cuando pienso en ti, es SACRIFICIO.
Porque una madre conoce esa palabra mejor que nadie… sacrificarse por amor a sus hijos.
Aún recuerdo aquellos días en los que faltaba el dinero para la comida y debíamos dos o hasta tres meses en la tienda. Y aun así, no sé cómo hacías, pero jamás faltaba un grano de arroz en nuestra mesa.
Recuerdo también cuando mi hermano mayor quedó sin su padre desde muy pequeño. Su papá murió, y aun así tú, madre mía, cargaste sola con ese dolor mientras luchabas para que él pudiera estudiar. Te sacrificabas trabajando como cocinera en un restaurante para conseguir el dinero del colegio y darle una oportunidad en la vida.
Y aunque llevabas heridas profundas desde tu propia niñez, tuviste la fortaleza de levantarte cada mañana para criarnos a mí y a mis siete hermanos. Con el corazón golpeado por la vida, jamás permitiste que nos faltara amor, alimento o esperanza.
Gracias por aquellas noches en las que debías caminar dos o hasta tres horas desde el pueblo donde nacimos hasta la vía principal, solo para tomar un bus y que mi hermano y yo pudiéramos hablar con nuestro padre en Macas. Yo iba sobre tu espalda, mi hermano tomado de una de tus manos y en la otra llevabas una linterna alumbrando la oscuridad del camino.
Un cuerpo cansado, agotado por la vida y el trabajo… pero sostenido por un corazón inmenso, alimentado por ese amor infinito que solo una madre puede sentir por sus hijos.
GRACIAS por heredarme ese carácter inquebrantable que hoy llevo en el corazón. Gracias por enseñarme que amar no son solo palabras bonitas; amar también es sacrificarse por aquellos que uno ama.
Gracias también por enseñarme que mis problemas son poca cosa frente a todos los retos y dolores que tú enfrentaste en silencio. Porque mientras muchos se rendían, tú seguías luchando con hambre, cansancio y el corazón roto… pero jamás derrotada.
Hoy soy quien soy gracias a tu sacrificio y a tus enseñanzas. Gracias por enseñarme a no rendirme jamás, incluso cuando todo parece estar en contra.
Te admiro, mamá. Antes admiraba a Alejandro Magno… hoy te admiro primero a ti. Porque tú me inspiras a enfrentar cada batalla con valentía, carácter y dignidad.
Tú me enseñaste a ser un hombre que jamás se queja, aun cuando tenga hambre o frío. Un hombre que sigue adelante, porque vio en su madre el verdadero significado de la fortaleza.
TE AMO, MAMÁ.
TE ADMIRO ETERNAMENTE.
🐄🌾
Linda propiedad en HUAMBOYA 🤩
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Categoría
Contacto la empresa
Teléfono
Página web
Dirección
Avenida Desidero Andramuño
Macas