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Photos from Adventvs's post 11/04/2023

SEPTIMIO Y LOS SOLDADOS

Por Eric Paniagua

Hacia 193 d.C., la muerte de Pertinax y la subasta del trono que llevó al nombramiento de Didio, sumió al imperio en un caos de proporciones épicas. Con tres gobernadores luchando por deponer al nuevo emperador, la situación se tornaba dramática. Clodio Albino en Britania, Septimio Severo en Germania, y Pescennio Ni**er en Siria, se disputaban la purpura imperial.

Septimio, quien lograría derrotar a los demás contendientes, había nacido un 11 de abril del año 146 en Leptis Magna, actual Libia. Hijo de Septimius Geta, un eques de la ciudad africana, el joven Severo había tenido una brillante carrera bajo Marco Aurelio y bajo Cómodo. Ahora, ya entrado en años, se proponía formar una nueva dinastía bajo su propia casa.

Las primeras emisiones de Septimio reflejarían las nuevas prioridades del Augusto: estabilidad y cohesión militar. La idea de premiar a sus tropas, las que no sólo lo habían aclamado emperador a orillas del Danubio sino que además habían marchado a Roma a su lado cuando ingresó a la ciudad en junio del 193, no debía de ser novedosa. Septimio sabía de antemano que la caída de sus antecesores (Pértinax y Didio) se debía en parte a que no habían logrado una base de milicias fieles.

Para evitar cualquier suspicacia, los donativos en oro a las tropas fluyeron con rapidez. Según Dion Casio, Severo pagó 250 denarios a cada uno de sus soldados. Estos hechos, iniciáticos de la nueva administración, han quedado reflejado tanto en los exquisitos áureos acuñados apenas arribados a Roma (imagen 1 y 2) como en los denarios acuñados puntualmente para este fin (imagen 3). En los áureos podemos observar, en primer término, a la diosa Liberalitas, de pie, sosteniendo un ábaco y una cornucopia, en cada brazo. El primer mensaje es claro: para la soldadesca las épocas de escasez han acabado. En segundo lugar, el otro áureo, es aún más contundente, pues porta por reverso el estandarte de la legión XXII Primigenia, la cual lo apoyó en su campaña militar. Este reverso se repite en múltiples ocasiones, como tributo a otras legiones, aunque es mucho más común verlo en plata.

En ambos casos, el busto de Severo publicita la imagen que el emperador intentaba hacer llegar a sus nuevos súbditos: experiencia, firmeza y vigorosidad. El emperador lograría su cometido, con soldados felices lograría quedarse en el poder hasta su muerte en 204, momento en que supuestamente dejó un consejo a sus sucesores: “Mantengan la paz, enriquezcan a los soldados y no se preocupen por nada más.”

Imagen 1: Leu Numismatik, Auction 1, lote 241, 25.10.2017. Septimio Severo. Áureo (Au, 21 mm, 7.08 g, 12 h), Roma, 193. IMP CAE•L•SEP•SEV•PERT AVG / LIBERAL•AVG COS
Imagen 2: CNG, Auction 102, lote 1030, 18.05.2016. Septimio Severo. Áureo (Au, 20 mm, 7.06 g, 12h). Roma, 193. IMP CAE • L • SEP • SE V • PERT • AVG / LEG XX II, TR P COS.
Imagen 3: CNG, Mail Bid Sale 63, lote 1399, 21.05.2003. Septimio Severo. AR Denario (2.77 gm). 193 AD. IMP CAE • L • SEP • SE V • PERT • AVG / LEG XIII GEM.

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Photos from Adventvs's post 06/01/2023

¿EOLO O HEFESTO?

Por Eric Paniagua

En la numismática antigua, las deidades de cada pueblo son ampliamente representadas. En este sentido, la iconografía de las distintas ciudades del Mediterráneo es rica y amplia: tanto los dioses como los numerosos episodios de su vida, aparecen frecuentemente acompañando las emisiones autóctonas.

Más allá de esto, cuando del panteón griego se trata, existen casos de divinidades poco representadas que se tornan identificatorias de un lugar o ceca específica. A este apartado, dos de las divinidades menos elegidas por los emisores y por ende más enigmáticas, corresponden a Eolo y Hefesto.

El primero, dios de los Vientos, hijo de Hípotes, tenía su mítica residencia en la más grande las islas Eolias: Lípari. Como se puede deducir el propio archipiélago toma el nombre del citado Eolo. Las islas, conocidas desde antaño por la inclemencia de sus vientos desérticos, parece ser un destino propicio para que el encargado de señar este tipo de fenómenos se sienta “en casa”.

Hefesto, por su parte, se relacionaba con la misma isla en la medida en que en su origen volcánico, llevaba a los los antiguos a ver a Lípari como cuna de la legendaria forja del dios herrero.

Habitada desde el quinto milenio antes de Cristo, Lípari (cuyo nombre deriva del griego “Lipára” que significa “fructífera”) comenzó a acuñar moneda hacia mediados del siglo V a.e.C. Tan afamada por la vitalidad de sus vientos como por la actividad volcánica que la circundaba, no queda clara a que deidad los habitantes de la isla encomendaron su moneda cuando comenzaron a acuñar.

Las piezas de Lípari, donde podemos ver a un Dios barbado usando un píleo, suelen acompañarse de las letras LIP o LIPAION (el nombre de la ciudad en griego), en el reverso. Este último, con su diseño sintético, también puede verse interrumpido por la presencia de una proa que reafirma la condición insular y marítima de los habitantes.

Estas bellas piezas, tienen además la particularidad de haber circulado en un estándar de peso particularmente alto. Superando los 70 gramos en los bronces más pesados (litra), le siguen fracciones igualmente llamativas: hemilitrones de 40 gramos, y tetras de 25. La presencia del dios, identificada por los distintos manuales ya como Eolo, ya como Hefesto, no ha logrado zanjar discusión. Sin un consenso unánime, la cara del Dios de Lipari permanece sin atribución.

Imagen 1: Numismatica Ars Classica NAC AG, Auction 6, Lote 756. 17.05.2012 70,02 g. Acuñada en Lípari, circa 425 a.C.

Imagen 2: Gorny & Mosch Giessener Münzhandlung, Auction 215, Lote 731. 14.10.2013. Hemilitron, 53,22 g. Acuñada en Lípari, circa 425 a.C.

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