Natacha R. Glorvigen
10/07/2024
✨Pequeños comienzos✨
«... como si no tuviéramos nada, pero poseyéndolo todo...» (2 Co. 10).
Cuando llegué a Dallas, todo lo que tenía era una maleta llena de ropa y un cuarto rentado, con cero cosas en él.
No tenía trabajo.
No tenía sábanas.
No tenía ropa para el frío.
Lo que SÍ tenía eran clases de teología completamente pagas; y yo nunca me había sentido tan millonaria en toda mi vida.
Tenía la dicha de pasar mis días yendo de salón en salón escuchando y hablando acerca de Dios. Esa versión de mí no era complicada: no había casi nada: iba a clase de griego por la mañana, escribía el trabajo de hermenéutica por la tarde; y, por la noche, trataba de encontrar una papelera regalada para mi cuarto.
Agradezco a Dios por haberme concedido una vida un poco más compleja, con sueños cumplidos y la bendición de tener hasta tres papeleras.
Pero, recuerdos esos pequeños comienzos y pienso: «Ahí me enamoré de Dios como nunca antes». No había pretensiones de nada. Éramos solo Él.y yo, y eso era suficiente.
Esos momentos se han convertido en las raíces que, aunque invisibles, me sostienen y me recuerdan que la mayor bendición de la vida no son los seminarios, los sueños, los amigos, los bienes materiales, ni siquiera la familia; por maravillosas que todas estas cosas son.
La mayor bendición sigue siendo conocerle a Él.
Dios es glorificado no por lo mucho que sabemos, sino por lo bien que amamos.
12/04/2024
Basado en un testimonio real para hablar de la importancia del ministerio cristiano.
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