pablo neruda
, premio Nobel de Literatura sobre el amor:
«Dos amantes dichosos no tienen fin ni muerte, nacen y mueren muchas veces mientras viven, tienen la eternidad de la naturaleza»
14/06/2026
TE PROMETÍ SER FUERTE
Te prometí ser fuerte...
Y voy a quedarte mal.
Al menos en eso que muchos
entienden por fortaleza.
No aprendí a sonreír
como si nada hubiera pasado.
No pude acomodar tu ausencia
en una esquina de la casa para seguir viviendo sin tropezarme con ella.
No logro hablar de ti
sin que algo por dentro se rompa.
Lo intenté...
¡Dios sabe cuánto lo intenté!
Pero resulta que perderte es más grande
que todos mis argumentos,
más fuerte que mis ganas,
más grande que cualquier consejo que me dieron para seguir adelante.
No fui fuerte de la manera
que esperaba el mundo.
Pero quizá he sido fuerte de otra forma.
Porque aquí sigo.
Con el corazón remendado
y las manos llenas de recuerdos.
Levantándome cuando lo único que quiero es quedarme quieto mirando tu fotografía.
Aquí sigo contestando preguntas, cumpliendo horarios, pagando cuentas, respirando... Respirando. Viviendo a medias.
Lloro donde me alcanza la tristeza.
En el coche.
En la fila del supermercado.
En una canción.
En una fecha cualquiera quee recuerde
demasiado a ti.
Ya sé que me lo pediste,
que dijiste que fuera fuerte.
Pero la verdad es que con esto del adiós
no hay músculo que alcance.
La ausencia pesa. El vacío se instala.
La nostalgia desgasta.
Y hay días en que extrañarte deja más cansancio que cualquier jornada de trabajo.
Por eso, si me estás mirando
desde donde estés,
quiero corregir aquella promesa.
No te prometo ser fuerte.
Te prometo seguir amándote.
Eso sí... Eso siempre.
Te prometo seguir pronunciando tu nombre cuando nadie más lo haga.
Te prometo seguir buscando razones
para quedarme un día más.
Y cuando la tristeza me doble las rodillas, cuando la vida se me haga demasiado larga sin ti, me sostendré de la única cosa que todavía no ha podido romperse:
La esperanza absurda, hermosa y necesaria de volver a verte algún día.
"Mi Faro de Amor"
Abuela mía, luz que ya no veo,
pero que siento en cada amanecer,
tu voz se esconde en el silencio,
en el calor que me hace florecer.
Recuerdo el brillo en tus ojitos,
tus manos sabias, tu dulce hablar,
los cuentos que tejían infinitos,
y el amor puro que me supo dar.
Eras el faro en mi tormenta,
mi refugio, mi hogar, mi paz,
y aunque la ausencia me atormenta,
tu legado es mi eterno compás.
Busco tu aroma en viejas telas,
en fotos, en sueños, en el viento,
y sé que cuidas desde las estrellas,
guiando siempre mi camino lento.
Tu vida fue un tesoro, una bendición,
tu memoria es un amor sin fin,
abuela, vives en mi corazón,
en cada paso que doy, aquí y en el confín.
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