Red LPE
16/04/2026
¡QUÉ CURIOSO! ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PERÚ 2026
Las elecciones presidenciales del Perú 2026 han estado marcadas por una gran complejidad y controversia: con 37 partidos en la contienda, irregularidades denunciadas en la organización y un clima de desconfianza.
- Cantidad inédita de partidos. Se ha permitido la participación de 37 agrupaciones políticas, generando confusión en el electorado. ¿Quién lo impulso?
- Resultados preliminares que luego son totalmente cambiados. ¡Dios reprenda toda falsedad, mentira, engaño y pecado!
- Problemas logísticos, de mesas sin material o no abiertas, lo que generó que miles no ejercieran su derecho a voto. ¿Fue provocado mafiosamente?
- Cambios de locales de votación (al extremo del distrito) generando incomodidad a muchos votantes e inasistencia de muchos otros. ¿Por qué nos enviaron tan lejos?
- Ausencia del tradicional holograma de verificación de haber participado de una supuesta fiesta electoral. ¿Cómo valido mi votación y asistencia?
- Desconfianza en organismos como la ONPE y observadores internacionales que han sido cuestionados por supuesta pasividad frente a denuncias. ¿Será posible tanta ceguera?
- Medios y encuestadoras criticadas por falta de transparencia y por aparentar tener resultados anticipados. ¿Están los medios de comunicación y encuestadoras comprados o con temor de algo o de alguien?
- Temor ciudadano que muchos electores sienten de opinar libremente pues puede costarles el trabajo, sus posesiones e incluso la vida. ¡No debemos tolerar el pecado de los malvados enquistados en los poderes del estado!
Estos hechos nos llaman a una profunda reflexión:
- La democracia sin verdad se convierte en tiranía. Cuando el fraude, la mentira y el cinismo dominan, el pueblo pierde su voz.
- El temor reemplaza la libertad. La Palabra de Dios nos recuerda: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7).
- El arrepentimiento es necesario. Más allá de partidos y candidatos, los peruanos necesitamos volver nuestros ojos a Dios, reconocer nuestro pecado y buscar la justicia verdadera.
- El poder debe servir, no servirse. Los líderes que buscan beneficios personales olvidan el mandato de Jesucristo: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mateo 20:26-28).
Las elecciones del 2026 han mostrado tanto la fragilidad institucional como la necesidad de un retorno a principios eternos de justicia, verdad y servicio. El pueblo peruano no debe resignarse a ser “títeres de mafias”, sino levantar su voz en paz, exigir transparencia y recordar que la verdadera libertad y democracia solo se sostienen cuando se fundamentan en Dios.
24/03/2026
DIOS NO COMPARTE SU GLORIA: FIDELIDAD O IDOLATRÍA
“Entonces dijeron: Israel, éstos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.” (Éxodo 32:4b)
Después de permanecer 430 años en Egipto, el pueblo de Israel salió de la esclavitud rumbo a la tierra prometida. Fueron testigos de prodigios, señales y milagros extraordinarios; sin embargo, sus corazones aún estaban atados a la idolatría aprendida en aquella cultura pagana, lo cual los alejaba del Dios verdadero.
Cuando Moisés subió al monte para recibir las tablas de la Ley, escritas por el mismo dedo de Dios (Éxodo 31:18), el pueblo se impacientó y pidió a Aarón que les hiciera dioses que fueran delante de ellos. Aarón cedió e hizo un becerro de oro, levantando un altar para rendirle culto. Fue un acto de grave rebeldía: el hombre no debe hacer sus propios dioses, ni dar gloria a quien no le corresponde, no debe olvidar los favores del Dios vivo para entregarlos a un ídolo. La Escritura es clara: “Yo soy Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas” (Isaías 42:8).
La ira de Dios se encendió contra ellos por la dureza de su corazón. Sin embargo, ante la intercesión de Moisés, el Señor aplacó su enojo y no destruyó a toda la nación, aunque tres mil hombres murieron por su pecado (Éxodo 32:28). Dios pudo haber levantado un nuevo pueblo solo de Moisés, pero escuchó la oración de su siervo y mostró misericordia.
Hoy, muchos siguen atrapados en idolatrías modernas: celebran y agradecen a dioses hechos por manos humanas, tradiciones vacías o filosofías engañosas, en lugar de reconocer al verdadero Dios por sus bondades y misericordia. Algunos justifican sus prácticas por cultura, herencia familiar o religión, pero Dios no pasa por alto el pecado, porque Él mira el corazón endurecido y rebelde del hombre (Jeremías 17:9).
La lección es clara: Dios demanda fidelidad exclusiva. Él es celoso de su gloria y no comparte su honra con ídolos. La idolatría no es solo un pecado antiguo; es una tentación presente que busca apartar al hombre de la verdad y de la vida eterna en Cristo Jesús.
Si aún no conoces al Dios verdadero, decide aprender de Él a través de la Biblia, y no por tradiciones humanas, religiones vacías o culturas paganas. Hoy tienes la oportunidad de reconocerlo y rendirle tu vida. “Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19).
¡No a la idolatría, Sé fiel a Dios!
17/03/2026
ASPIRANTE A PREDICADOR Y MAESTRO DE LA PALABRA
No es lo mismo expresar lo que pensamos, repetir lo que otros dicen, o transmitir un mensaje de parte de Dios. Cada una de estas acciones tiene un peso distinto y exige una responsabilidad diferente.
Cuando hablamos lo que pensamos, compartimos nuestra identidad: lo que creemos, sentimos, hacemos y proyectamos. Nuestras palabras revelan nuestro compromiso y propósito, y aunque puedan ser valiosas, siguen siendo personales y limitadas.
Cuando hablamos en nombre de otra persona, debemos ser fieles a sus palabras. Es correcto citar textualmente, para evitar interpretaciones erróneas o distorsiones. La fidelidad en la comunicación es señal de respeto y seriedad.
Pero cuando predicamos o enseñamos la Palabra de Dios, estamos poniendo en nuestros labios las palabras del Señor. Esto no puede hacerse con ligereza ni descuido. La Escritura advierte: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiréis mayor condenación” (Santiago 3:1). Por eso, sé fiel en la enseñanza, transmitiendo un mensaje correcto, serio y lleno de verdad. Recuerda que somos embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20), y nuestra tarea es reflejar con integridad lo que Él ha dicho.
Recomendaciones para el estudio exegético de la Palabra de Dios, bajo la dirección del Espíritu Santo:
1. Expón el contexto del pasaje. Explica quién lo escribió, a quién, cuándo, dónde y en qué circunstancias. Sobre todo, identifica el propósito del texto, pues de allí surgirán aplicaciones prácticas para la vida.
2. Analiza el original con claridad. Usa diagramas, esquemas o flujos que te ayuden a comprender la intención de Dios a través del autor inspirado.
3. Consulta comentarios teológicos confiables. Los estudios de hombres de Dios pueden ayudar a comprender aspectos dudosos y enriquecen la comprensión del pasaje.
4. Identifica la verdad central y las verdades secundarias. A partir de ellas, estructura los puntos de tu enseñanza o predicación.
5. Sustenta cada parte con la Escritura. Recuerda que la Palabra de Dios se interpreta y se defiende a sí misma. “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).
Estas acciones te ayudarán a desarrollar un mensaje exegético sólido, que además debe complementarse con una buena homilética, para que llegue con claridad, poder y pertinencia a los oyentes.
Si eres un predicador o maestro de la Palabra de Dios cuestiónate: ¿Estoy siendo un mensajero fiel que transmite la Palabra de Dios con reverencia y responsabilidad, o simplemente comparto mis propias ideas, intenciones o intereses?
Para ayudar con este mensaje, puedes responder en los comentarios: ¿De qué otras maneras puedo profundizar en el estudio bíblico para que mi enseñanza sea más clara, bíblica y transformadora?
Gracias por tus aportes.