Zonas Norte

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28/05/2026

Devocional de HOY

Sed del Dios vivo

Fecha: 2026-05-28

Bíblico: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?" (Salmo 42: 1-2)

Complementario: Salmo 5:3; Salmo 27:4

Devocional: “Vive Jehová”, decía Booz, y el salmista expresa, “mi alma tiene sed de Dios”, ¿pero de cuál Dios? Del Dios vivo. Desea profundamente a su Dios, por eso es que nos habla acerca de que “mi alma” (mente, emociones y voluntad) es aquella que clama por el Dios vivo, y “mi alma”, dice el salmista, tiene sed de aquel que es el agua viva, por eso dice “como el ciervo brama por las corrientes de las aguas”. El siervo brama porque necesita de esa agua fresca, la corriente es equivalente a que las aguas son frescas, dulces. Aquella agua representa la Palabra de Dios que es viva para mí, no es agua estancada, no es agua putrefacta. Para muchos lo es, pero no para aquel ciervo que brama, por eso David le canta a Dios de esta manera: “así clama por ti, oh Dios, el alma mía”, y clama porque tiene sed, y sed del Dios vivo. Me presentaré delante de Dios, tengo sed de esa agua viva que va corriendo, y he de beber de ella todos los días. Para David era esencial estar con el Dios vivo, presentarse delante de Él para oír su voz, era imperativo y una necesidad tener intimidad con Dios, y estar con Él cara a cara, beber de su agua. En el Salmo 27, David afirma que una cosa ha demandado a Jehová: ¿Qué demanda un hijo de un padre? Que esté con él, que comparta con él, que pueda estar en su presencia, pero esta situación es la que yo como hijo voy a buscar también, buscar estar con él. Si el padre está en la cama en la noche, yo me voy a meter allí para estar con él, porque un niño no necesita pretexto ni permiso para entrar al aposento de su padre. ¿Tiene nuestra alma sed del Dios vivo? ¿Busco al Dios vivo?

Oremos: “Señor, tu eres mi Padre y mi Dios, me acerco al Dios vivo, al “vive Jehová”, a aquel a quien mi alma anhela, a quien mi alma clama, y yo te anhelo como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti oh Dios el alma mía, mi alma tiene sed del Dios que vive hoy. Por eso, me presento delante de ti, tengo sed de esa agua viva que va corriendo, y he de beber de ella todos los días, eso anhelo y eso te pido oh Dios y eso buscaré, porque quiero disfrutarte siempre. Que no haya ningún obstáculo o barrera para estar contigo y entrar en tu presencia. Gracias por tu enseñanza hoy, que tu manto de amor me cubra a mí y a mi familia”

27/05/2026

Devocional de HOY

Evidenciando al Dios vivo

Fecha: 2026-05-27

Bíblico: “Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir”. (1 Reyes 17:12)

Complementario: 1 Reyes 17:1-2; 1 Reyes 17:8-16; Hebreos 13:8

Devocional: Elías ejerció su ministerio en el tiempo del Rey Acab, quien llevó al pueblo a apartarse de Dios e ir en pos de Dioses ajenos, por lo cual Dios trajo sequía en medio de la nación. Elías se caracterizaba por el “Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy”. En ese proceso de sequía, Elías fue sostenido por Dios en el arroyo de Querit y luego a través de una viuda en Sarepta, lugar donde llegó según la dirección de Dios, y en el que dijo a la mujer viuda: “Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba”. Y luego le añade: “Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano”. La mujer, ante la petición de Elías, le dice: “Vive Jehová tu Dios... que no tengo nada”. Ella no responde “mi Dios”, sino que dice “tu Dios”, porque el varón de Dios evidencia que el Señor vive en su vida, se hace notorio quién le dirige y quién le respalda, habla de un Dios vivo. Después vemos el milagro de Dios, como Él provee para esta mujer y para su hijo abundantemente. La mujer, ve al Dios de Elías, pero ese Dios no se evidenciaba en su propia vida, pues lo único que esperaba era la muerte. ¿Cuál es el Dios que opera hoy en nosotros? Tal vez como la viuda, lo vemos palpable en otros y muchas veces hasta lo expresamos diciendo: “ore por mí, porque Dios a usted sí le escucha”. No basta con decir “Vive Jehová”, la pregunta que nos tendríamos que hacer es: ¿Otros ven al Dios vivo en nuestra vida? Eso significa “Vive Jehová”, que Dios vive hoy, que Dios actúa hoy de la misma manera, que Dios hoy nos sana, nos limpia, nos libera, nos salva, derriba las murallas, provee en la escasez. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y así ha de evidenciarse en nuestra vida. Otros tienen que ver, más que oír, que manifestamos al Dios vivo, porque no solo lo sabemos, sino que es parte de nuestra vida y basados en su Palabra hablamos con certeza de sus maravillas y actuamos con poder por su presencia en nosotros; que es nuestra más firme ancla.

Oremos: "Señor mi Dios, me acerco a ti, el Dios vivo, aquel que actuó dando provisión a la viuda en tiempo de escasez, donde lo único que ella esperaba era la muerte, pero tú sobreabundaste. Hoy reconozco que en ocasiones de mi vida me he sentido como la viuda, esperando lo peor, porque he perdido de vista al Dios vivo. Perdóname Señor, limpia mi corazón, hoy me vuelvo a ti, mi Dios, eres el único que tiene respuesta para mi vida; a ti, que me permites entrar a la tierra de Canaán y disfrutar todas tus promesas. Hoy te pido que en mi vida se evidencie el Dios vivo, que otros no solo lo oigan, sino que lo vean, porque no solo lo sé, sino que es parte de mi vida, y basado en tu Palabra, que yo hable hable con certeza de tus maravillas y actúe con poder por tu presencia en mí por tu Santo Espíritu, que es mi más firme ancla. Gracias, Espíritu Santo".

25/05/2026

Devocional de HOY

Como niños

Fecha: 2026-05-25

Bíblico: “Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios”. (Marcos 10:13-14)

Complementario: Deuteronomio 28:50; Marcos 10:15-16

Devocional: Como consecuencia de no oír la voz de Dios, de la falta de intimidad con Dios, no hay respeto ni al anciano, ni perdón al niño. Hay atropello hacia al anciano, hay atropello hacia nuestros niños, esto ocurre porque nuestro pueblo ya no oye la Palabra de Dios. El origen del mal radica en la decisión del hombre de despreciar a Dios y a su Palabra. La Palabra de Dios me describe la reacción de Jesús, viendo lo que estaba aconteciendo, viendo lo que sus discípulos estaban haciendo, que estaban impidiendo que los niños se acercaran a Jesús. Hay muchos niños hoy que se quieren acercar a Jesús, hay muchos niños que quieren saber más de Jesús, que quieren conocer, que se quieren acercar a Jesús, que les gusta que les lean las historias de la Biblia, pero se lo impiden, los adultos se lo impiden. Jesús ve todo esto: y se indigna. Él está indignado con lo que nosotros estamos haciendo, Él está indignado por el irrespeto, está indignado con aquellos por los que dice: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios”. Hay que dejar que los niños vayan a Jesús, hay que llevar a los niños a Jesús, no hay que ponerles trabas. Dejemos que los niños busquen a Jesús, dejemos que los niños vayan a Jesús, porque de tales es el reino de Dios, el reino de Dios es Jesús, porque el reino de Dios está en medio de vosotros, el reino de Dios se ha acercado a vosotros. Se está refiriendo Jesús a Él mismo porque los niños son de Dios, porque le pertenecen a Dios, pero Dios quiere eso y por eso Jesús está indignado con nosotros. Hay que recibir a Jesús como un niño, hay que recibirlo como aquel niño que quiere ir a Jesús, para estar con Él, para permanecer con Él, para oír de Él, para aprender de Él. Algunos dicen que Dios es aburrido, y decimos: “es que la Palabra de Dios a veces es tan monótona”. Pero debemos recibir la Palabra de Dios como la recibe un niño. Aquel que es como un niño, aquel que recibe a Cristo como un niño, es aquel que es tomado en los brazos por Él, es aquel sobre quien Dios pone sus manos, es aquel a quien Dios bendice.

Oremos: "Papá Dios, hoy aprendo que cuando no oigo tu voz, cuando no tengo intimidad contigo, caigo en la maldad, como lo dice tu Palabra. No solo irrespeto al anciano, sino que no perdono al niño y me vuelvo obstáculo para que los niños te busquen, se acerquen a ti. Padre, en mi inmadurez, te he visto como un Dios lejano y ‘aburrido’ y me he olvidado no solo de buscarte como un niño, sino de llevar a mis hijos a tu presencia y aunque quizás no me oponga claramente a que te busquen, sencillamente no lo he procurado como debería. Hoy Señor me dispongo a cambiar eso en mi vida, a buscarte como un niño y así llevar a mis hijos a buscarte con la misma entrega y el mismo amor, a ponerlos en tus rodillas para que te conozcan y te amen, para que no me imiten a mí, sino a ti. Gracias por darme la oportunidad de entender esto en mi vida".

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