DIOS ES VIDA
Página que te acercará a Dios con oraciones, canciones, todo lo indispensable para que rl señor mos escuche de cualquier parte del mundo porque Dios está con todos nosotros en cada rincón del mundo.
30/08/2021
19/03/2021
CÉSAR AUGUSTO HUARAZ AQUINO, profesor de las academias ADUNI y César Vallejo, es denunciado por VIOLENCIA PSICOLÓGICA.
"Quisiera compartir mi testimonio de violencia psicológica ejercida por César Huaraz Aquino docente de las Academias Aduni y César Vallejo. Con mucho esfuerzo y luego de varios años, pude encontrar la valentía para animarme a contar lo que me pasó y alertar a más mujeres que podrían ser blanco de este sujeto, ya que supo ganarse mi confianza ante su aparente personalidad de profesor empático y comprometido con la enseñanza pre-universitaria. Sin embargo, esconde rasgos sociópatas y actitudes abiertamente machistas.
Todo inició en el 2016, me venía preparando para la universidad, anteriormente estuve en otra academia pero por primera vez ingresé en ese año a la academia Aduni de SJL, ciclo anual turno tarde. En ese momento tenía problemas de depresión lo que me hacían sentir muy insegura de mis capacidades y mi apariencia física a causa de la dependencia emocional que padecí en la adolescencia, sumado a la presión que pasé durante mi preparación para el examen de admisión y mi inexperiencia, ya que nunca había tenido una relación sentimental con nadie y menos relaciones sexuales. Yo tenía 20 años.
En los últimos meses del año académico, la comunicación con él empezó a hacerse más habitual y, según él, llegó a considerarme su amiga. Junto con una compañera, solíamos pedirle ayuda con ejercicios de RV y se notaba muy presto y humilde. Aunque noté que algunas veces mentía para tener tema de conversación en común con nosotras, solía despedirse con besos en la mejilla y una vez me apretó el brazo, fuertemente, al despedirse. Casi siempre se le veía rodeado de alumnas con las cuales se quedaba a ayudarlas y también se notaba que existía confianza mutua. La asesoría en la sala de profesores comenzaba a las 7 p.m., en esos momentos él se mostraba muy interesado en ayudarnos y siempre trataba de ser amable. Mi amiga dejó la academia antes de terminar el año, pero yo seguía acudiendo a él por ayuda, como se le veía muy comprometido en ayudar a los alumnos a ingresar, lo tomé de buena manera, aparte, ese era su trabajo. Al final del ciclo, algunos compañeros pidieron su correo y me sumé, por la gratitud que le teníamos, para tenerlo como un contacto de apoyo académico.
Terminé mi preparación en Aduni y cambié de institución porque no podía costear las mensualidades. Al poco tiempo, intercambiamos algunos correos electrónicos y recibí dos mensajes suyos: uno con una frase motivadora; otra con un chiste de la mujer y la cerveza. Me di cuenta que enviaba un mismo correo para varias destinatarias, pero no le di importancia.
A finales del 2017, en septiembre logré ingresar y le agradecí por su tiempo invertido. Después de unos días, me respondió felicitándome y me proporcionó su número de celular con el siguiente mensaje: “llame si algún día tiene ganas charlar, pasear, distraerse o solo ser escuchada, pues cuente conmigo”. Me sorprendió, pues en mi mensaje solo le dije que ojalá se pueda mantener la comunicación con fines educativos. Recuerdo que yo estaba muy feliz por mi ingreso a la UNMSM, conversamos por celular y quedamos para salir puesto que sentía que era un amigo para mí en ese entonces.
La primera vez, salimos a un mall y en el trayecto me habló de una manera más cercana con algunos gestos de acercarse a mi oído o tocarme el cabello y me contó que una vez le habían botado de un bus por realizar tocamientos indebidos a una mujer. En ese momento, lo tomé como si fuese una broma de mal gusto o una anécdota super rara. Al llegar, conversamos y mientras comíamos le dije que iba a estudiar idiomas e intentar encontrar algún trabajo y me ofreció trabajar como coordinadora en la academia, pero lo rechacé. Además, me mencionó que era "muy madura para mi edad". Luego me comentó que tenía una relación en crisis que estaba próxima a romperse. Al salir y tomar el taxi me empezó a abrazar y en un primer momento lo consentí, pero cuando casi nos besamos lo detuve e hubo una reacción algo violenta hacia mí, por lo que después me pidió disculpas. Sin embargo, ingenuamente, lo dejé pasar y continuamos con la comunicación por medio de llamadas que duraban algunas horas y también nos mensajeábamos, usualmente, siempre me halagaba, era considerado, hasta mostraba su admiración hacia mí y yo le contaba todo sobre mí y hacía caso a sus consejos. En la segunda salida quedamos, en plan de amigos, en que me enseñaría el campus de la UNMSM, puesto que él había estudiado la carrera de Comunicación Social allí (ignoro si es bachiller o licenciado de esa carrera) y me podría orientar un poco sobre la vida universitaria. Me enseñó la facultad de Letras donde había estudiado, después de caminar un rato, nos sentamos y con la intención de que creyera lo que me dijo en la primera salida, me mostró un mensaje de su pareja, donde ella le escribía, pues, según él ya no se veían. Mientras caminábamos, pasamos por un árbol que tenía sombra, se detuvo y puso sus manos sobre mi cintura y me besó pero estaba tan apegado a mí que sentí como frotaba su pene erecto sobre mí, me sentí muy sorprendida e incómoda y quise seguir caminando, pues hacía mucho frío y lo pasé por alto al pensar que quizá me estaba equivocando... Al iniciar estos acercamientos, yo tenía una gran dificultad para expresar desacuerdo, pues mi comportamiento con él siempre fue sumiso debido a mis inseguridades. Cuando estuvimos en el hostal, la mayor parte me sentía tensa y tuve que decirle varias veces, con mucho pesar, que no ante su insistencia por tener relaciones hasta que le amenacé con que gritaría si lo intentara. Aunque, por momentos se mostraba como una persona sufrida que tuvo mala suerte en sus relaciones, por ejemplo, me contó que su relación más larga se acabó por una mentira de su pareja o que su familia siempre prefirió a uno de sus hermanos por ser abogado.
En la tercera oportunidad de vernos, una cita de amigos, nos reunimos en un punto común entre mi casa y la academia donde enseñaba. Me manifestó que había tenido anteriormente problemas con otros compañeros de trabajo en la academia, además me dijo que quería que lo ayude en algunas cosas , que “tenía suerte de haberme conocido” y que él y su enamorada se “habían dado un tiempo” lo que me llevó a pensar que me estaba pretendiendo. Le pregunté si ya había cenado se me acercó, nos dimos un beso y mencionó que “él quería comer otra cosa” frase que tomé como broma pero que tenía una connotación, claramente, sexual. En el cuarto, cuando estuvimos besándonos, me pidió en tono dominante que le lamiera su pecho además que le podía tocar lo que quisiera y cuando quise detenerme, se echó encima mío y me empezó a decir excusas como que conmigo no se comportaría como un canalla, más luego me dijo que quería que seamos patas y que era consciente del daño que causaba. Sin embargo, me siguió tocando, esta incoherencia me hacía dudar de lo que él sentía por mí, además le confesé que era mi primera vez y se sorprendió ya que me aseguró que él había estado con “muchas chicas de mi edad y todas fueron recorridas”. También me mencionó dos frases: “sé que tú también quieres”; “no quieres saber cómo se siente” con el fin de que aceptara tener relaciones sexuales pero no le respondí y callé, siempre me mostré sumisa ante él.
Terminé conmocionada ante lo sucedido y empeoré cuando me llamó y dijo que lo que había pasado fue algo muy fuerte en tono molesto. En estos momentos me sentía atascada y muy insegura. Le dije que la situación me hacía sentir mal y por mensaje me indicó que jamás tendría la intención de herirme y que todo estaría mejor. Cuando le queria contar como me sentía, el obviaba el tema y no me mostraba interés lo que me causó mayor vulnerabilidad y frustración al no saber a quién recurrir por ayuda (ni mis amigos, ni mis padres lo sabían). Le volví a escribir para conversar pues consideré que así las cosas podrían mejorar, le pedí que sea tal día a cierta hora donde se encontrara desocupado, entonces le llamé con insistencia en la fecha indicada sin que me respondiera. Después me dijo que había salido a una reunión de la academia pero que no debí marcar varias veces pues le hacía sentir acosado. Así, empezó a mostrar silencios de dejarme de hablar y a faltarme el respeto(insinuaciones sexuales), lo que me hacía ceder a sus demandas por volver a retomar la amistad. Puesto que, después de estos silencios, volvía a hablarme con simpatía, atención e interés, lo que me hacía sentir bien y dejaba pasar lo demás. La mayor parte del tiempo, pensaba que él tenía razón en lo que decía y hacía al saber más que yo, ya que él me doblaba la edad.
Así, volvimos a conversar como lo hacíamos en un comienzo, yo sin otra intención más que de continuar siendo amigos. Me contó también que había cambiado de sede a Ate y que “los chicos eran más cariñosos con él”. Aunque para este momento yo sentía hacia él un fuerte apego, pues desde que ingresé a San Marcos él se convirtió en la persona más cercana a mí, ganándose mi confianza, (para que luego abusara de mi persona) ante mi vulneración y demás problemas personales que me afectaban. Tanto fue lo que hizo que terminé aceptando todo lo que él quisiese hacer para evitar perder su amistad por el aprecio y respeto que le tenía.
Fue a inicios de mis clases en la universidad San Marcos en el 2018, donde pidió verme pues ,recurrentemente, me decía que no me escuchaba bien cuando hablábamos por teléfono y que en persona podríamos conversar mejor. Yo sentí miedo, él lo noto y me dijo que no temiera, así que deberíamos vernos lo más pronto posible y antes del día sábado del mes de abril, porque él tenía un evento en Aduni. Terminé aceptando a causa de mi dependencia hacia él, aceptaba sus pedidos para así evitar algún conflicto, lo que me ponía en posición de inferioridad. Cuando nos volvimos a ver me abrazó y me pidió ir a un cuarto, yo estaba muy nerviosa, pero acepté dócilmente su pedido. Me llevó a un hostal, durante la estadía me mencionó frases muy raras y ofensivas como: "seguro ya te acostaste con otros" y le respondí que no, que “los profesores siempre paran con sus alumnas” y cuando le pregunté por la fiesta de ca*****os de Aduni dijo “la bailarina estuvo tímida”. También dijo que ya había acabado la relación con su pareja, lo que me hizo pensar que él debería estar triste, le avisé que estaba con mi periodo (yo no sabía de los riesgos de una eventual infección) pero dijo que no le importaba y a pesar de que no me sentía lista, no me opuse cuando se puso encima mío pero le insistí en el uso de protección (es lo único que pude manifestar) a lo que él hizo caso omiso, pues, me dijo con actitud seria que: “¿acaso crees que yo suelo hacer esto?” dándome a entender que no era promiscuo. Fue muy brusco y me hizo sentir mucho dolor además intentó penetrarme analmente sin mi consentimiento donde se detuvo cuando grité, me hizo algunos comentarios más como "que las primerizas apretaban más". Al ser mi primera vez, mi inexperiencia fue en mi contra y no pensé bien en todas las consecuencias que me iba a causar ese actuar. Al despedirnos, me pidió que le siguiera escribiendo. Al día siguiente, empecé a sentir un pequeño ardor en mi zona íntima que dejé pasar ,pensando que era normal, hasta que sentí un dolor tan fuerte al miccionar que no pude hacerlo, me asusté muchísimo y decidí llamarlo, dado que le seguía teniendo mucha confianza, cuando lo hice me respondió y me dijo que estaba con su novia y, por ende, que no lo moleste. Quedé impresionada y con sentimientos de temor, pero lo que más me importaba en ese momento era mi estado de salud, así que necesitaba ir a un ginecólogo y como no tenía dinero suficiente debí arreglármela como podía, y no le presté tanta atención a mi estado mental, el cual desencadenó una serie de problemas emocionales.
Fui a revisarme y me diagnosticaron una infección urinaria, fuerte, causada por bacterias. Para ello, me recetaron 20 pastillas y tres inyecciones de cefalogen 1g; sin embargo, el costeo no podía hacerlo yo y por la inmediatez decidí pedírselo a él. Para esto me hizo esperarlo citándome a cierta hora, lejos de casa y mintiéndome al decir que ya estaba cerca al lugar, pues tuve que esperarlo hasta la madrugada. Llegó me dio algo de dinero y se fue diciéndome que lo que pasó fue algo normal, luego “que yo tendría más enamorados y no quería ser comparado”, también que iba a volver con su enamorada, además de reconocer que solo se aprovechó de mí e intentó justificarse con la crisis de su edad y que nunca lo había hecho antes. Yo me sentía muy mal por las pastillas y las inyecciones que me habían chocado terriblemente. Al día siguiente, me llamó para decirme que estaba con su enamorada y que la estaba trayendo a la estación Bayovar y que quería que yo me sume. En ese encuentro, yo debía mentirle a su enamorada y explicarle que él y yo éramos solo amigos. Supongo que también la manipuló. Le dije claramente a él, por celular, que no iba a poder hacer tal cosa y le dije que se haga responsable de sus actos y me colgó. Al final de esa llamada, me sentí desmoronada y pude darme cuenta que siempre engañó a su enamorada, y lo hizo usándome, lo que me causó mayor culpabilidad.
Al terminar esto yo terminé anímicamente y físicamente desecha, me sentía perdida, me cegué pues me eché la culpa por todo lo malo que me había pasado, mi único desahogo fue llorar; es que yo me sentía responsable de que me haya tratado así. Pero, pensando que la única manera de sentirme mejor era hablando con él, le volví a llamar y me devolvió la llamada, él me pidió perdón varias veces y le plantee que me ayude a sanar y le manifesté que lo que me hizo estuvo mal, pero dijo que tenía sentimientos hacia mí y que por ello no podía ser mi amigo y siguió hablándome de lo más normal. Yo no le pude creer cuando dijo que él sentía algo por mí porque sonó falso y en ningún momento le interesó como me encontraba, pero pensé que se había dado cuenta de lo mal que me había tratado pero solo buscaba justificarse, tras sus vacilantes disculpas pensé que todo se arreglaría, para poder así mejorar anímicamente, le creí pensando que me ayudaría, mas canceló su línea dado que posee varios números de celulares de varias operadoras.
Producto de ello, tuve problemas psicológicos, no podía dormir, ni concentrarme, me sentía atascada, con estrés, tristeza, desgano para lo cual recurrí a la ayuda de una psicóloga pero todavía esto que pasó me sigue causando dolor. Ahora bien, después de tres años, he decidido enfrentar mi miedo hacia él, siendo que en un primer momento solo me propuse olvidar ese monstruoso momento, cuando pude contarlo a mis amigos y a mis padres, siempre supusieron que lo más seguro es que este sea su modus operandis (y que yo no soy la primera ni la última a la que le hace esto). Mi pesar por callar y que existan otros casos similares me resuena hasta hoy. También pude reflexionar y darme cuenta de que él sabia que yo me encontraba mal psicológicamente y a pesar de ello solo me manipuló para obtener a cambio s**o, sin remordimiento alguno, esto muestra lo peligroso que es, ya que siempre suele acercarse a mujeres jóvenes y adolescentes, como lo noté cuando en clases del ciclo anual, se solía acercar a conversar con alumnas aún en etapa escolar. No dudo que tenga una larga lista de víctimas ante su cinismo y falsa personalidad que usa para ocultar su perversidad, lo que revela su falta de ética como persona y docente. Espero que si alguien más vivió una historia similar de abuso y manipulación por este sujeto, sepa que nuestro silencio no nos protegerá y que alzar nuestra voz nos ayudará a proteger a más mujeres y a poder sanarnos. Por favor, no duden en comentar y me comunicaré con ustedes."
Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú
Policía Nacional del Perú
09/06/2020
Dios va contigo a todas partes!!
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Categoría
Página web
Dirección
Lima
01