¡𝐂𝐮𝐢́𝐝𝐚𝐭𝐞!, es la expresión que se impone en las despedidas, pero… ¿Qué decimos cuando decimos Cuídate? Es natural cuidarse porque el cuidado deriva del valor que nos otorgamos a nosotros mismos. Va de suyo que el cuidado es algo espontáneo, lógico…
Entonces, ¿por qué remarcar que nos cuidemos? ¿Será que no sabemos hacerlo, que se nos escapa ese pequeño detalle, que no valoramos suficientemente n
uestra vida?
¿Será que nos estamos recordando el no olvidarnos de nosotros mismos, el no perdernos entre la multitud, el mantener la conciencia de ese ser único que somos? En última instancia, si nos olvidamos de cuidarnos a nosotros mismos, estamos olvidando cuidar a nuestro prójimo. Es quizás el fin oculto de cada “¡𝐂𝐮𝐢́𝐝𝐚𝐭𝐞!” es un llamado que conduce a un “¡Cuídame!”. Una sociedad donde cada persona se considere valiosa y se cuide, seguramente será una sociedad que valore a cada ser humano. En definitiva, “¡Cuídate!” es un más profundo “No te destruyas porque eres valioso”. Pensamos que esta despedida que ha surgido espontáneamente viene a enseñarnos que nos estamos debiendo una mayor atención unos a otros y una mirada más detenida hacia ese ser que llevamos dentro. Por eso, nos sumamos a la consigna y nos despedimos de estas líneas con el más sincero ¡𝐂𝐮𝐢́𝐝𝐚𝐭𝐞!