Ingrid Souza
Para ser feliz, a veces hay que ejercer el desapego y renunciar a muchas cosas. Así que cada vez que sientas la necesidad, ¡déjalo ir y ríndete!
Deja ir lo que no funcionó en el pasado. Deja ir los arrepentimientos. Deja ir los problemas, deja ir el sufrimiento, el dolor y el rencor. Lo que pasó, pasó, y por más que pienses, no podrás cambiar nada.
Deja de culparte a ti mismo. Renuncia a querer tener siempre la razón. Deja de intentar impresionar a los demás. Renunciar a la perfección. Deja de pensar que puedes controlarlo todo. Deja de pensar que todo tiene una razón. Hay cosas que suceden simplemente porque tienen que suceder, por pura contingencia.
Renunciar a caminos que no llevarán a ninguna parte es aferrarse a lo que realmente importa. Aférrate al amor. Aférrate a lo que crees que es la felicidad. Aférrate al optimismo. Cíñete a las soluciones.
A veces pensamos en renunciar a algo que queremos porque estas cosas están llenas de obstáculos, pero la vida está hecha de superación y logros. En medio de cada logro vienen decepciones, peleas, problemas, dolor y sufrimiento, pero es necesario atravesar todos estos obstáculos. Sé fuerte y enfrenta tus problemas, abandonarlos no resolverá nada.
¡La debilidad es la excusa de los cobardes!
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