Rock and Rul
Unas ondas asfálticas. Unos rocanroles caminados. https://www.facebook.com/RockandRulRaulEsquivel/
22/12/2025
Reyes Magos
¡Órale chamaco, a la chingada!
Unos enervantes gritos interrumpieron ojetemente el friolento sueño de aquél triste niño.
Tomó su cobija roída, su cama de cartón y obediente buscó la chingada...la chingada vida.
El hambre carcomía sus vacías tripas, el frío penetraba su esquelética figura.
Temblaba.
-Seño, ¿le barro la calle?
-¡Nel, vete de aquí! Espantas a los clientes
Cabizbajo caminó.
Con las manos en sus rotos bolsillos y sus ilusiones infantiles destruidas, su andar lento denotaba el agobio de vivir.
Sus tristes pasos lo llevaron a un gran aparador de una juguetería muy famosa.
Se paró en seco, miró aquéllos hermosos juguetes.
Al ver aquél avión tan bonito y caro, sacó su estopa con algunos mililitros de sueños y su ilusión viajó inmediatamente a la felicidad.
Observó aquélla bicicleta bien chingona, bien padrota y dándole un jalón macizo al inhalante líquido de su mano izquierdo, soñó.
Soñó que tenía padre.
Soñó que tenía madre.
Soñó que tenía amor.
-Papi, Papi! ¿Me compras ésta muñeca?
-¡Sí hijita linda! entremos a ver
Entre madrazos de thinner y la vista nublada, el morrito observaba aquélla tierna escena.
Metió sus sucias e infantiles manos a sus jodidos y vacíos bolsillos tratando imaginariamente de encontrar aunque fuese algo de felicidad. Nel, never, no había ni madres, sólo un poco de estopa y un plástico amarillo con algunas gotas de olvido.
Caminó...
Su cansancio encontró refugio en la esquina de un eje vial. Observaba los regalos, las caras felices de niños de su edad pasar.
Observaba la pi**he y p**a desigualdad.
Miró sus tristes tenis y al bajar más la vista observó un carro de juguete junto a él.
Lo tomó entre sus brazos, lloró de alegría por poseer un juguete nuevo, nuevo y rechingón.
¡Papá, Papá... ahí se me cayó mi carrito!
Alzó la vista y observó un dedo señalando su posición, señalando su hermoso juguete.
Como pudo, en chinga se incorporó y echó a correr en dirección opuesta a sus descubridores...¡Dios! ¡A correr!
El hambre y el frío penetraban su osadía, no importaba ...¡Corre! ¡Corre!
¡Por fin tenía un juguete!
Corría tan feliz, corría con llanto en los ojos inundando de felicidad sus esqueléticas mejillas.
Corría y sonreía cómo nunca en su corta vida lo hizo.
Corría feliz, hasta que una lámina último modelo le cortó su sonrisa.
"Estaba rechavo, que mal p**o"
"Era de los Mugrosos drogadictos de la esquina"
"Dicen que se robó ése juguete"
"Otra lacra menos"
"Pobre chavo"
Yo sólo ví a un niño con una gran sonrisa enmedio de aquél gran charco de sangre.
Inerte, quieto, mu**to y agarrando con firmeza aquél juguete.
Un juguete
Mirando la sonrisa de los niños pasar con sus regalos de Reyes, saqué un cigarro de mi roto y jodido bolsillo izquierdo y fumé.
Volteé a ver el carrito sangrante tirado en el asfalto mientras una ruidosa sirena levantaba la niñez sonriente de entre aquél charco de inocente sangre.
Limpiando una lágrima de mi arrugada vida, me largué pisando la desigualdad sucial de mi Barrio.
Reyes Magos...
®️Rock and Rul (2020)
12/12/2025
Anita.
- ¡Órale chamaca a chingarle al quehacer!
Navidad es para la mayoría, una época de estrenar unos "cacles" nuevos o quizá un vestido, unos pantos acá bien "nice" o dos-tres vestimentas nuevas.
La máquina televisiva y toda la publicidad departamental nos dan la pauta de lo que según ellos debe ser la "felicidad".
Estrenar, gastar,consumir.
- Con una chingada ¿Qué no oiste?
De escasos trece años, Anita ya tenía responsabilidades de adulto.Sabía (¡y debía!) cocinar y alimentar a su muy infantil manera, a su hermanita.
Su padre, teporocho y ojete de aquél barrio, cobraba caro la falta de responsabilidad de Anita, ironía pura de ésta pi**he vida, pues él era un irresponsable.
- ¡Apurate pi**he chamaca!
¿Tener un vestido nuevo en Navidad?¿Quizá un par de zapatos que no fueran de medio uso?
¿Tal vez tener un trozo de bistec o leche diario?¿Una televisión a color?
¿Ir a la escuela? ¿Ser niña por primera vez?
No, no para Anita.
Cada que iba por cinco varos de tortillas se detenía a oler y mirar el humeante cazo de carnitas del puesto de Don Toño; sabía que no era sábado ni domingo pa' que le pudiera barrer el puesto y así ganarse dos-tres tacos pa' ella y su carnalita.
Era miércoles... pi**he miércoles apenas.
Miraba con ilusión los puestos del tianguis con lindas y coloridas muñecas, zapatos y vestidos y se imaginaba estar dentro de ellos; el olor a nuevo era como tener un trozo de carne servida en el mejor restaurant, era como sentir agua caliente bañando su moreno e infantil cuerpo de niña. Era un sueño, era una realidad prohibida y lejana, muy lejana para ella.
Absorta estaba mirando aquéllos sueños, cuando el grito etílico paterno acompañado de un jalón de cabellos la volvieron a la realidad:
- ¡Órale chamaca a chingarle al quehacer!
Anita.
Llegó por fin el sábado.
Ahí estaba Anita barriendo aquél puesto callejero. Ahora ya no podía mirar bien, un ojo morado a medio abrir le impedía mirar sus sueños. Quiso degustar, paladear aquel taco ganado con su noble trabajo y tampoco pudo, un corte en su boquita le impedía masticar.
¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!
Para unos cuantos.
Para Anita y muchas niñas...no
- ¡a ganarte el taco pi**he escuincla!
La vida es bella, sí.
La vida es ojete, también.
Mirando dos tacos tirados en el suelo, saqué un cigarro de mi roto y jodido bolsillo izquierdo, mentandole la madre a la pi**he desigualdad sucial, me fui fumando por aquél tianguis DeFeño.
Anita...
* En memoria de una niña de mi barrio.
Dónde quiera que esté deseo que la vida
le haya recompensado tanto dolor,
tanta injusticia, tanto maltrato infantil.
©️Rock and Rul (2020)
Rock and Rul
ROCK and RUL
04/12/2025
Emiliano
- ¡Emiliano ven acá!
Un grito fuerte llamaba a mi cuate de niñez mientras jugábamos. Asustado, aventó los carritos y presuroso acudió al llamado de su madre.
Emiliano
Le pusieron Emiliano en honor al Caudillo del Sur , pues la neurosis de su madre siempre presumía al Barrio que era nieta del legendario héroe revolucionario. Verdad o mentira no lo sé, pero su ojetez contra su hijo contrastaba con la nobleza de Zapata.
Cada vez que se encabronaba (que era diario) le metía unas salvajes golpizas a Emiliano sin tentarse el corazón. Varias veces algunos vecinos se metían pa' hacer el paro pero la violencia de aquélla mujer los mandaba a la chingada.
Emiliano
Era mi vecino, vivía en la misma vecindad e iba a la misma escuela que yo. Una vez, en plena junta escolar, su madre lo agarró a golpes y chingadazos delante de todos a puño cerrado hasta que otros padres de familia la pudieron contener y llamaron al DIF para denunciar su ojetez. Después de algunos días de calma y algunas "palancas", la ineficiencia (cómo siempre) gubernamental devolvió a Emiliano a los puños de su madre.
En la escuela Emiliano era solitario, no se juntaba con nadie, siempre con el mismo pantalóncito sucio y roto. Retraído, asustado.
Un día en el recreo, lo miré sentado en un rincón apartado del patio de la escuela con su cabeza entre sus rodillas.
- No te juntes con Él Emiliano, apesta
- Decía la parvada de escuincles
Ellos no sabían lo que sufría mi cuate en su casa, ignoraban su pesar, su maltrato.
Ése día, yo traía una torta de huevo y un chesco, raro, pues también en casa no estaba en un "lecho de rosas" y la feria escaseaba, pero valiéndome sorbete me acerqué a Emiliano:
- Ten
Los ojos vidriosos de Emiliano me miraron con ternura y estiraron sus pequeñas manos. Me senté junto a él y sin decir una sóla palabra miramos juntos a los demás niños jugar y correr en aquél amplio patio escolar.
Emiliano
Pocas veces salía a jugar al patio de la vecindad donde vivíamos, su jefa no lo dejaba. De ésas pocas veces que salía siempre lo vi triste, con algún arañazo o moretón. Un día de ésos felices, jugábamos fucho con la flota del Barrio y metió un gol. Festejando eufórico se quitó su playerita y vimos su espalda...
Emiliano
Nuestra felicidad y sonrisa se borraron al ver su espalda y torso llenos de moretones y cicatrices, golpes tatuados en su corta infancia a sus escasos ocho años.
- ¡Golazo!
- Gritaba feliz
Volvimos a sonreír con un n**o en la garganta y volvimos a patear el balón hasta que un violento grito se escuchó:
- ¡Emiliano! ¡Ven aquí!
Temblando, rápidamente mi cuate se puso su playerita y acudió a la orden de su progenitora.
Emiliano
Después de ése momento feliz, al otro día su pupitre escolar yacía solitario. Emiliano se ausentó ocho días. La maestra nos dijo que estaba enfermo y pronto regresaría, pues su "madre" había ido a justificar su ausencia con un comprobante médico.
Pasaron los ocho días, semanas y meses.
Aquél pupitre escolar fue ocupado por otro niño.
Mi cuate Emiliano nunca volvió.
Un día, saliendo de la escuela y llegando a la vecindad, pasé por su cuarto dónde vivía y leí un letrero pegado en la ventana:
"Se renta cuarto"
Recordé
Recordé aquélla tarde cuando jugamos carritos y la neurosis y ojetez de su madre le gritó:
- ¡Emiliano ven aquí!
Su cuerpecito temblaba de miedo, sus manitas hacían una cruz en su pecho mirando al cielo pidiendo clemencia, pidiendo ayuda, piedad, pidiendo una ayuda que nunca llegó...
Emiliano
Dios me permitió ser niño, adolescente, joven, me permitió crecer.
Dios me permitió vivir y sobrevivir
A veces, reclamo al eterno porque a otros niños no les permitió crecer, vivir.
Hoy, con barba crecida, canas y la vejez mirando mi juventud, sacaré un cigarro de mi roto y jodido bolsillo izquierdo.
Mirando al cielo, porque sé que Emiliano está ahí, no le gritaré, nel.
Con ternura y humo en los ojos le diré:
- Emiliano, amiguito, ven aquí
Emiliano ...
ROCK and RUL
Rock and Rul (2025)
27/11/2025
Miriam, La Rocanrolera.
De harina y huevo eran reventónes todos los viernes en aquél depa de la tres veces heroica Colonia Juarez. Almas conocidas y desconocidas enfundadas en cuero y piel negra subían litros y litros de etílica felicidad por ésas escaleras DeFeñas, que finalizaban en la puerta marcada por el número 303, hogar de Miriam.
Miriam.
Bien Rocanrolera, bien prendidota era Miriam.
De mechones color rosas y rapada de los lados, era blanco de las críticas puritanas del vecindario. Siempre que yo pasaba por su departamento rumbo a la escuela y años después al jale diario, ella siempre tenía el estéreo a todo lo que da tocando discos y cassettes de Rock n' Roll.
El desmadre siempre vivía con ella.
Un bonche de banda le caía los fines de semana a ése 303 de aquél edificio.
Al calor del Bacardi, Miriam, rodeada de falsas e ilusas amistades se sentía querida, se sentía amada.
Un trago de alcohol era el comienzo del olvido, su olvido.
Abusaba del ron, cómo abusaron de su inocente infancia.
Besaba un chingo de bocas de botellas...y de cabrones oportunistas de su alcoholismo.
Inhalaba sus tristezas y recuerdos dolorosos por sus sangrantes fosas nasales.
Inundaba su dolor con mucho, muchísimo Rocanrol.
Había mu**to su jefa unos meses atrás, a su padre nunca lo conoció. Era mi vecina y amiga desde niños. La primaria y chaquetera secundaria las estudiamos juntos en las mismas escuelas.
Miriam
Cuando el alcohol entró en su sangre en aquél "conbebío" de secundaria, ya nunca pudo sacarlo de ahí. Se enamoró de ése jijo de la chingada alcohol.
Las tocadas de Rock los domingos al mediodía y las chelas sabatinas eran agenda imposible de cancelar.
Conoció la placentera quietud y relajamiento cerebral con aquél cigarro de verde mota rolado en un toquín de Balderas, fueron desde ahí eternos amantes taciturnos.
La mota se convirtió en su cómplice, en su confidente de penurias y dolores, dolores del alma, dolores de abortos, dolores del corazón.
Miriam
Cómo todos los viernes, un bonche de banda le caía al 303 de aquél edificio.
Un fin de año a punto de celebrar el término de milenio, la Bandota le caí a emborracharse al 303 de Miriam
¡Oooh sorpresa!
Miriam los esperaba acostada en su cama con sus fosas nasales sangrantes, un puño de pastllas en su mano derecha y un pomo de alcohol en su izquierda.
Inerte, en silencio y sola, Miriam se escapó de su realidad.
Miriam voló
La Banda y dos-tres hipócritas, hora no subían litros y litros de etílica felicidad, nel, never. Ahora subían y bajaban con flores en sus manos, con litros y litros de lágrimas.
Aquélla Rocanrolera, bien prendida, bien chida, ahora Rocanroleaba en el cielo.
Unos tragos de Bacardi se atoraron en su garganta causándole el vómito de su luz.
Miriam
Miriam, te recuerdo con tu infantil vestido, con aquél ojo morado y mejilla maltratada por el puño de tú nefasto y ojete padrastro.
Miriam, Tú y yo platicando a los 10 años en los escalones de la vecindad.
Miriam, dónde estés, ojalá seas feliz y sigas Rocanroleando.
Miriam, sacaré un cigarro de mi roto y jodido bolsillo izquierdo y fumaré un recuerdo, cómo aquéllas tardes de los ochenta mirando tu desvanecida silueta en aquélla vieja escalera del Barrio.
Miriam, la Rocanrolera...
©Rock and Rul (2021)
26/11/2025
Elisa.
-¿Me regalas un sorbo?
Sentada afuera de aquél toquín, sosteniendo un vaso de plástico vacío, Elisa me preguntaba.
Un buen de años y daños tenía de no verla.
Un chingo de pulseras de tela tejidas por ella y varias de plástico adornaban sus muñecas
Pantalón de mezclilla desgastada y su playera de Janis Joplin hacían contraste chido con sus Convers blancos.
Elisa.
Valedora del Barrio y bien Rocanrolera, era Elisa. Nació allá por el setenta y tres en el mero Defectuoso, acá en el Barrio.
Tercer hija de un matrimonio clasemediero, era la única chava entre cuatro hermanos.
Sus carnales eran chidos y buenos cuates.
Todos con estudios y chambeadores, a excepción de uno: El Héctor.
El Héctor se metió a la milicia (malicia) y desde que era un pi**he Sardo (cerdo) se sentía muy nalga, acá bien infladote el güey con su escuadra veintidós en el sincho apantallando a todo el personal.
Duró poco en el ejército y se clavó a la Perjudicial empezando como "madrina" de unos pi**hes tiras culey's. Con palancas y "méritos" se volvió oficialmente Policía Judicial (¡qué pi**he honor-horror!)
La placa Judicial lo fue volviendo ojete y prepotente al pi**he Héctor, siempre viendo a qué valedor del Barrio chingar.
En cambio Elisa era noble, tímida y buena persona. Chocaba siempre con el carácter culero de su carnal, pues ella era bien Rocanrolera y le gustaba ir a los toquínes y juntarse con la Banda a reventar Rocanrol.
Fanática de la Bruja Cósmica Janis Joplin, era Elisa.
- ¡Ponte los cassettes Rul!
El Héctor no nos bajaba de "pi**hes greñudos mugrosos, marihuanos y malvivientes" a la Banda que íbamos a los toquínes de Rocanrol y libabamos después del trabajo, caguamas domingueras en la banqueta del Barrio.
Un domingo de quincena, principios del nuevo milenio, escuchábamos Rocanrol en un bafle al calor de unas cheves bien frías. La Banda cotorreaba chido en la banqueta sin hacer ningún daño, sin malicia.
Elisa con su playera de Janis Joplin y sus interminables pulseras, cotorreaba con nosotros y más Banda chida. La Banda convivía y oíamos buen Rocanrol.
- ¡Ponte una de la Bruja Cósmica!
- pidió Elisa sacando un cassette de la Janis.
La Janis cantaba su Blues haciendo retumbar aquél viejo Bafle callejero.
"Freedom is just another
word for nothin' left to lose
Nothin', don't mean nothin' hon' if it
ain't free, no-no
And feelin' good was easy, Lord,
when he sang the blues
You know feelin' good was good
enough for me
Good enough for me and my Bobby McGee"
El Blues cimbraba nuestros oídos, nuestro corazón. Risas alegres y brinquitos banqueteros a flor de piel...
¡el refuego estaba a toda madre!
- ¡Elisa! ¡Que chingados haces aquí!
Un gritote policíaco se escuchó machín
Rechinando las llantas de aquél Spirit blanco con tumbaburros, llantas sin tapones y negras tan negras como la conciencia de aquéllos pi**hes Judiciales, emergió la ojetez del Héctor acompañado de cuatro Perjudiciales más. De un plomazo silenció la voz de la Janis desmadrando aquél viejo bafle dónde sonaba el Rocanrol...
- ¡Órale jijos de la chingada contra la pared y abran las patas!
Las lujosas esclavas de oro de los Judas brillaban poca madre mientras nos acomodaban nuestros intestinos amablemente y esculcaban nuestros bolsillos, siempre a punta de madrazos, mentadas de madre y pi***la desenfundada (pi**hes culeros)
- ¡Tú te vienes para acá hija de la chingada!
- gritaba furioso el Héctor a una temblorosa Elisa
A jalones y empujones, la clavó a su nave oficial. Después de unos amables madrazos y muchísimas mentadas de madre, amén de bajarnos toda ( ¡la poca! ¡qué poca!) feria quincenal y subiéndose a sus naves oficiales con letrotas "PJDF", se largaron los ojetes agentes PerJudiciales al "servicio del Pueblo".
Puteados, madreados, sin lana ni Bafle dónde escuchar Rocanrol, nos quedamos mirándonos en ésa fría banqueta.
- ¡Vale madres!
Al otro día, todo crudo, con el labio partido y caminando lento por los chingadazos recibidos y la madriza acomodada, la ví.
Sentada en las escaleras de la vecindad, Elisa cabizbaja lloraba en silencio.
-¿Que onda Elisa?
- me senté a su lado.
Su mirada estaba golpeada.
Su inocencia y bondad deshonrada.
Su juventud destruida.
El ojete de su carnal la había llevado a unos separos de la Perjudicial para que se divirtieran con ella sus pi**hes compi**hes
Sobajó y deshonró junto con cuatro mi**das más, la juventud e inocencia de Elisa.
Un mes después, apresado y cumpliendo condena en el tambo, el Héctor y su ojetez, se colgaron de los barrotes de su celda. El remordimiento lo alcanzó.
- ¿Me regalas un sorbo, Rul?
Me senté a su lado cómo lo hice veinte años atrás en aquélla escalera.
Le llené su vaso, le compartí de mi cerveza.
Sonrió.
Miré sus pulseras juveniles, su pantalón de mezclilla desgastada, sus Convers blancos...y su playera de la Janis Joplin.
Miré el paso de los años en sus arrugadas manos y su pelo cano.
Elisa
Miré un alma buena.
Miré la sonrisa de su corazón.
Miré a Elisa, cómo en ésa banqueta escuchando a la Janis Joplin en ése viejo bafle callejero:
"Freedom is just another
word for nothin' left to lose
Nothin', don't mean nothin' hon' if it
ain't free, no-no
And feelin' good was easy, Lord,
when he sang the blues
You know feelin' good was good
enough for me
Good enough for me and my Bobby McGee"
- Gracias, Rul
- dijo.
Despidiéndome de su esposo y sus dos hermosos hijos, me levanté.
Bebí terminado mi chela juntó a ella
Me metí al toquín.
Saqué un cigarro de mi roto y jodido bolsillo izquierdo, recordando la juventud de Elisa y a la nueva generación de Rocanroleros, le menté su pi**he madre a la autoridad.
Elisa...
®️Rock and Rul (2018))
23/11/2025
Valedores
- ¡Ése valedor! ¡Vámonos al toquín!
El Negro y El Güicho, dos chavos de unos dieciocho añejos, trabajadores y bien Rocanroleros se invitaban mutuamente al reventón dominguero.
- Pérate güey, nómas le aviso a mi jefa
Vivían en un barrio conurbano de Los Reyes La Paz, en el Estado de México.
Aquél domingo se jalaron al DeFectuoso pa' caerle a un toquín acá por Balderas.
Era quizá el ochenta y ocho ó nueve, no recuerdo bien, pero finales de los Rocanroleros ochenta. De recursos limitados como la mayoría de Banda, aquél domingo apartaron algunas monedas pa' escuchar Rocanrol Mexicano e ingerir dos-tres cebadas rubias al calor y color del personal de ésa tarde dominguera.
-¡Órales señito, apurele con ésas guamas que ya va a subir el TRIpas!
Dos-tres dengues y cotorreos con las chavas hacían de ése domingo un día de descanso poca madre. Al ritmo de la bataca del Soto y los sólos del Cóndor, El Negro y El Güicho bailaban y libaban alegremente en aquél Hoyo DeFectuoso al ritmo del Rocanrol picudo junto a todo el personal Fonketo.
- ¡Cámaras ése...presta acá!
El toquín acababa y también el dinero se iba por los mingitorios del Hoyo DeFectuoso en forma líquida y amarilla.
-¿Y ora' carnal, como nos lanzamos?
- Me sobran cinco varos güey
Medio p**os y sin feria, se lanzaron de a patín cruzando los asfálticos barrios jodidos y lúgubres de ésta vieja Ciudad de Hierro.
- Estuvo suave el toquín ¡me cae de madres!
El Negro, de pantos de mezcla azul y chaleco de cuero del mismo tono que su piel, caminaba feliz y satisfecho por haber escuchado Rocanrol Mexicano
El Güicho, de mata choncha abultada, espigado y con su camisa negra de los Stones abrazaba a su valedor caminando rumbo al chante, ambos con la mata larga y fumando sueños propios de nosotros, los pi**hes jodidos y golpeados socialmente caminaban, sólo caminaban felices...¡felices güey!
- ¡Chido mi valedor!
Su felicidad radicaba en ser libres, en caerle a los toquínes, bailar y reventarse, olvidarse que quizá el p**o lunes ni pa' tragar tendrían, olvidarse que la miseria y hambre estarían esperándolos de lunes a sábado, olvidarse que las oportunidades sociales y bienestares económicos les eran ajenos, olvidarse quizá que la vida es dura, olvidarse de los pi**hes p**azos bien acomodados de sus jefes, olvidarse quizá, con aquél Rocanrol, que la sociedad los miraba como delincuentes, cuasi casi como mi**da social.
Ellos iban cantando, fumando y chupando la bacha harto felices...
- ¡Parense ahí pendejos!
Después de ablandar los escuálidos y frágiles huesos del Negro, le recetaron una dosis más cabrona de macanazos al Güicho.
- ¡Ya estuvo mi jefe, si no traemos nada!
La autorida' madreaba a ése Rocanrol
- Pi**he par de marihuanos, con ésas p**as greñas parecen p**os, y exactamente, porque no traen nada les vamos a dar pa' que traigan unos buenos p**azos
-Decía aquél honorable Judicial
La madriza se extendió más de lo debido
La calentada gubernamental se pasó de ver..dad.
La represión mató al Rocanrol
- No mames, güey
La litera del Negro dónde compartía sueños con su carnalito de seis años, huérfanos ambos en aquél barrio, amaneció el lunes vacía, las cobijas no se destendieron
El Negro no llegó al chante.
Doña Gumersinda, vendedora de tamales y jefecita del Güicho, despertó sin su único hijo al lado.
Una voz del Barrio y los pi**hes periódicos chismosos ponían en primera plana:
¡Extra, Extra!
¡Policias héroes matan a miembros de una banda de ladrones!
¡Extra, Extra!
Gumersinda murió al año, la pena le mató.
El carnalito del Negro creció al amparo del Barrio amado y ahora es Licenciado en Derecho, no cobra, ofrece servicios gratuitos en Sta. Martha y es mi valedor.
- ¡Ése valedor dame un periódico!
Leí aquél artículo "periodístico" y policiaco.
Saqué un cigarro de mi roto y jodido bolsillo izquierdo, doblé aquél mentiroso periódico y me fui al baño a limpiarme las nalgas con ésas mentiras gubernamentales.
- ¡Ése valedor! ¡Vámonos al toquín!
Aquél domingo
Valedores...
©Rock and Rul (2022)
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