Butoku Dojo
Su fuente fundamental es la Escuela DAYTO RYU de AIKI JU JITSU y la Escuela MUGEN RYU de IAIDO.
17/05/2025
"Una leyenda viva"
por Pablo Vázquez
El pasado sábado 3 de mayo del año 2025, Butoku Dojo tuvo el agrado de recibir visitas de escuelas de otras tradiciones marciales. Profesores de larga trayectoria en las disciplinas de Hapkido, Tae Kwon Do, y Krav Maga, y dos miembros alto rango del Ejercicio Mexicano. Vinieron con algunos de sus alumnos distinguidos y seres queridos, a despedir a nuestro Prof. Amadeo Valladares y a su bella esposa, tras la sentida noticia de que este año regresarán a residir a España, después de haber vivido y compartido su excelsa doctrina con nosotros en México por alrededor de tres décadas.
En un ambiente de profundo agradecimiento y genuina admiración, los congregados tuvimos la fortuna de presenciar una larga y sustancial cátedra sobre la base técnica y el principio filosófico de las artes marciales japonesas antiguas (koryu bujutsu / budo), la historia de su tradición desde sus origenes étnicos y geográficos, hasta su delicada y preocupante situación actual.
Con franco respeto y madurez para escuchar la verdad, se comentaron las desviaciones de la esencia de la trasmisión de la enseñanza pura (maestro - alumno), muy puntualmente, por el haber convertido las artes marciales en deportes. Donde el pago por obtención de grados, las cuotas de asociación a federaciones, y los gastos y ganancias (económicos y amorales) que sustentan el deporte, así como la organización y promoción de torneos, han desvirtuado y desorientado el sentido de la práctica del arte marcial. Cuando la intención es ganar medallas, dinero, o fama, viene la discordia, la envidia y la soberbia, ansiedad y desilusión.
Compartimos con los invitados que en Butoku Dojo, en cada práctica, al entrar y al salir, leemos y nos comprometemos con nuestra tradición, que incluye que fomentamos la camaradería, que lo importante para nosotros es entender correctamente las técnicas y saber enseñarlas, más que estar orgullosos de nuestra fuerza, porque la vida para nosotros no es el supremo bien.
Las amables visitas se despidieron entre ellos y de nosotros, con muestras de reconocimiento, alegría y esperanza. "... es una leyenda viva..." dijo uno de ellos, entre sí, solemnemente, al salir del Dojo.
05/03/2025
Tras el certero análisis sobre el hitori geiko, de nuestro compañero el Dr. D. Pablo Vázquez Benítez, traemos hoy, muy oportunamente, una reflexión sobre el primer principio que leemos al entrar al dojo (antes de la clase) y al terminar la práctica (antes de salir a la vida fuera de la sala de práctica).
Y es esencial este primer principio, continuación del soshin, porque nos lleva a la perfecta actitud para aprender y avanzar en el conocimiento de la disciplina: humildad y disposición; nos introduce en la vía de nuestra sublime tradición.
Ese principio, "rezar a Dios con las manos juntas y hacerlo como obligación", es difícil de entender, especialmente en los tiempos que corren, porque es rito y doctrina, hitos infalibles en el camino de la perfección.
Nota a propósito del Miércoles de Ceniza
Por Pablo Vázquez
Un Miércoles de Ceniza más en nuestra vida siendo parte de Butoku Dojo. Escribo esta nota porque en mi conciencia agita inquieto un asunto de relevancia tal, que no puedo pasar por alto, y es que cada vez que entramos y salimos del dojo leemos que la primera regla para comprender la disciplina es “Rezar a Dios con las manos juntas y hacerlo como obligación”.
No se quien de nosotros lo haga. No me ha tocado que alguno, alguna vez, haya comentado al respecto. ¡Es absurdo llegar a un dojo donde la primera regla sea esto! Sobretodo en una época del mundo donde lo normal es que la gente se cambie de s**o, donde los humanos tienen hijos perros, y el estoicismo es vanidad. Dios es un producto más de nuestro sistema económico y político que podemos tomar y desechar, pero en Butoku Dojo, ¡no!
¡Nuestra primera regla para comprender la disciplina es demasiado fuerte! ¡De inmediato rompe el tiempo, sucumbe la razón! Y, ciertamente, obliga al reto. Con el ego hecho cenizas camaradas, recemos a Dios con las manos juntas como obligación, de manera especial, este miércoles, para comprender mejor nuestra disciplina.
Saludos afectuosos a todos.
01/03/2025
Hoy ponemos aquí, un interesante ensayo, desde la perspectiva de la neurociencia, escrito por el Dr. D. Pablo Vázquez Benítez, veterano alumno de la escuela Butoku Dojo, sobre uno de los aspectos en el aprendizaje en las artes marciales, el hitori geiko, una práctica cada vez más importante, según se avanza en la madurez y sabiduría de la disciplina.
Un análisis actual sobre HITORI GEIKO
Por Pablo Vázquez
Nuestro arte marcial incluye la práctica en solitario, la llamamos Hitori Geiko. Pueden presentarse circunstancias en la vida que nos obligan a practicar solos, como la pasada pandemia, cambios de horario o residencia en nuestra vida personal o lesiones que impiden presentarnos al dojo; pero sobre todo la necesidad de seguir avanzando en nuestra evolución como budokas. Se nos presentan imágenes mentales de nuestros movimientos en cualquier momento, a las que conviene dar cabida para ejecutar en algún momento de nuestro día, no solo es suficiente contemplar que automáticamente se ajusta nuestra postura en ocasiones. En este escrito les comparto dos términos muy actuales en el campo de las neurociencias que nos pueden ampliar el panorama de la relevancia del Hitori Geiko en nuestro avance.
Los términos novedosos son la atención plena (ing. Mindfulness) y el sentido de agencia (ing. Sense of agency). En el Dojo ejercitamos nuestra atención plena desde que llegamos a cambiarnos al vestidor, donde podemos observar el kanji del shoshin (en la pared o en nuestra mente), que nos estimula a despojarnos intencionalmente de lo que traemos de nuestra vida mundana al quitándonos la ropa, así nos preparamos para aprender con la mente vacía, como principiantes, para luego vestirnos con nuestros kimonos blancos y comenzar a aprehender nuestra práctica.
Para nosotros la vida no es el supremo bien, por eso es de suma relevancia quitarle la ilusión de urgencia e importancia a nuestro tren de pensamiento, que espontáneamente va resolviendo asuntos pendientes de todo tipo (afectivos, financieros, logísticos, etc.). Específicamente, nos la pasamos consolidando recuerdos y construyendo escenarios futuros, lo cual es una función espontánea y evolutiva de nuestro cerebro. Así que para consolidar adecuadamente nuestro pasado y construir un futuro digno, espontáneamente, tenemos que entrenar nuestro cerebro correctamente, mediante nuestras reglas y acorde con nuestra tradición.
Avanzando despacio con la vista al frente y al vacío seguimos entrenando nuestra atención plena durante nuestra práctica. Así calentamos, así saludamos, así caminamos después del circuito, después de ne waza y después de tachi waza. Así respiramos, así conspiramos nuestra camaradería durante el estudio en combate, en atención plena, con los ojos abiertos o cerrados viendo hacia el vacío desde nuestro hara. Terminamos en musho de la misma manera, esforzándonos cómodamente en permanecer en el despojo. ¿Pero que pasa cuando no tenemos compañía en nuestra práctica?
La respuesta es que se amplifica nuestro sentido de agencia, que es el segundo termino de análisis en estas líneas. Se define como el sentido de apropiación de nuestro cuerpo, es el conjunto de sensaciones que nos confirman cómo ocupamos nuestro cuerpo, es un término que nos puede ayudar a saber cómo nuestra mente y nuestro cuerpo caminan unidos. Nosotros agenciamos en nuestro cuerpo las enseñanzas del Dojo. Para reforzar esta unión, nuestra práctica nos obliga a avanzar despacio. Avanzando despacio podemos reconocer mejor cómo ocupamos nuestro cuerpo y cómo nuestro cuerpo ocupa los espacios.
En el Hitori Geiko encontramos la oportunidad para hacer aiki primero que nada con nosotros mismos. Es el momento más adecuado para integrarnos, para hacer contacto con nosotros mismos en el momento y en el lugar en el que estamos, nuestro cerebro está perfectamente estructurado para llevar a cabo esta función. Crecemos en nuestra técnica en la medida en la que ejecutamos nuestros movimientos, entrenando una y otra vez, se crean las sinapsis pertinentes permitiendo que ocurra todo desde nuestro hara, absorbiendo y proyectando la energía del vacío, con nuestra cadera suelta, hacia el resto de nuestro cuerpo, recibiendo y haciendo, hasta lograr una unidad armónica entre espíritu y cuerpo. Es en nuestra práctica en solitario cuando podemos darnos la oportunidad de ir minuciosamente adoptando, agenciando, todos los detalles que vayan surgiendo de este entrenamiento, reforzándose como un todo nuestro sentido de agencia como toritecas.
Así, concienzudamente, vamos encontrando obstáculos, que, nos llevan a ser mejores si los trascendemos. Depuramos nuestra técnica identificando, reconociendo y corrigiendo nuestras emociones por medio de las virtudes del samurai. Por ejemplo, podemos sentir frustración en algún movimiento cuando nos domina la ansiedad si avanzamos rápido, o adoración, si nos quedamos absortos viendo nuestra katana o nuestra mirada en el espejo, o ira cuando nos desesperamos en este tedioso oficio, etcétera. Así mismo nos corregimos, por ejemplo, con sinceridad y rectitud trascendemos el autoengaño cuando no está el profesor, la bondad y la cortesía nos corrigen la ira y el dolor cuando aparece en nuestra mente alguna persona con la que tenemos algún resentimiento al soltar un tsuki, etcétera. Al principio batallamos con torpeza, pero después de creadas las sinapsis y reforzadas, resolvemos los conflictos de manera intuitiva y rápida. Entonces regresamos a nosotros, en paz, más fuertes y humildes. Así es cómo con nuestra técnica antigua agenciamos virtudes y nos despojamos de vicios.
Como conclusión, quiero decirles que cuando lleguen a encontrarse con propagandas de modas filosóficas o gimnasticas para “conectar”, sepan que están muy pobremente basadas en estudios neurocientíficos y antropológicos sobre mindfulness y sense of agency, y que en las enseñanzas de nuestra escuela tenemos este “servicio” incluido, pero no como una moda, sino como una tradición que trabajamos en Butoku Dojo para que permanezca de generación en generación.
Aquí ponemos unas interesantes y lúcidas letras de un alumno de Butoku Dojo, D. Pablo Vázquez Benítez, sobre la experiencia en la recepción de su segunda línea; una historia singular en la escuela, una explicación que solamente pudo ser escrita por alguien que está verdaderamente en el camino de nuestra singularidad.
ANDANDO EL CAMINO SE LLEGA A LA SABIDURÍA.
Obtención de mi segundo grado en Butoku Dojo
Por Pablo Vázquez Benítez
La práctica continua del Torité y del Iai Jutsu a partir de la sólida certeza de haber entrado en el camino desde mi primer grado, me confirmó como alumno de Butoku Dojo por las palabras del profesor Valladares de que éste, mi segundo grado, es un grado histórico para la escuela. Porque resulta que ningún alumno, había logrado un grado tan rápido después del anterior. Fue más que un alago, un honor para mí, haber recibido esta retroalimentación. Fueron ocho meses de concienzuda práctica entre un grado y otro. Para obtener el primero fueron diecisiete años, pero con muchas interrupciones de largas temporadas de no ir al dojo. Creyendo que hacía las cosas bien, supuestamente entendiendo la técnica, me aburría y lo dejaba. Pero ahora sí me desempeño como alumno de esta escuela, ahora sí la represento, y con mucho orgullo y humildad, al mismo tiempo, acepté mi segunda línea. Sé que le sirvo mejor a mis camaradas, porque lo siento y porque me lo dicen con entusiasmo y alegría, terminando ne waza, terminando tachi waza, terminando un randori, en seiza, luego de pie estrechándonos la mano, como es nuestro protocolo, y finalmente en el vestidor con nuestro lenguaje vulgar.
Un comentario mencionado varias veces, es que ahora soy otro, otro señor. Fue también un elemento de reflexión en la obtención de mi primer grado. Lo acepto porque cada vez me doy cuenta de que me adapto mejor, desde mi hara, con mi koshi suelto, en unión con mi oponente; aunque aún me falta sincronizar mejor ambos con mi respiración. Hago aiki con la naturaleza a través de mi respiración y por vía kinestésica, y lo intento transmitir en el dojo, ya sea como uke o como tori. Así mi instinto toriteka se manifiesta, crece y se sigue desarrollando. En esta unidad, con soltura y confianza, avanzo en este camino que escogí y que simultáneamente me atrajo. No soy el mismo practicante, el anterior creía y sentía que hacía las cosas bien, se aburría y se iba. El practicante que después de años logró su primera línea, entró al camino del budo por entrenar con disciplina, ni más ni menos; algo desconcertado por la euforia y el gozo de la grata sorpresa, pero muy motivado, se concentró. Y el practicante actual, ya serio, sabe lo que hace y lo que no hace, lo que hace bien y lo que hace mal, con genuino espíritu de superación. Ya se le nota bujutsu.
Técnicamente, el hallazgo de las espirales de energía en la reflexión de mi primer grado, ahora es más evidente, solo que ahora estoy aprendiendo a dirigirlas. Durante la ejecución de, uchikomis, sutemis, o makikomis, a favor de la fuerza de gravedad, o en diferentes circunstancias de combate, en ángulos dependientes de cómo mi shisei esté colocado o haya que recolocarlo, la sensación y visualización de las espirales, se manifiestan ya no como un hallazgo, sino como una herramienta. La evidencia del estudio y aplicación de estas herramientas, se contemplan en la efectividad al dominar al oponente, con mayor fluidez y menos kime. Y estética. Ya es algo que contemplo en mis compañeros y en mí, cotidianamente. Aunque de repente se me sale lo tosco y lo salvaje todavía, medio de broma o como último recurso, cada vez es menos. Ahora se me nota más la confianza en nuestra técnica, así que mi deber, en este mi segundo grado, es exagerarla.
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Categoría
Teléfono
Página web
Dirección
Centro