Recuerdo cuando era niño, el ritual de cada fin de semana, ir al centro comercial de la capital de comarca a recoger las copias de aquellos rollos tomados con la Nikkormat por mi madre. Nunca tuve una conciencia artística sobre aquellas fotografías, pero ahora que las releo con una mirada más madura veo que lo eran, que lo son mucho. La ocasión lo valía. Y así, poco a poco mi curiosidad, mis habil
idades se fueron gestando desde mi intimidad a mi calle, desde mi mundo interior al mundo exterior. Empecé mi formación autodidacta leyendo el primer libro sobre fotografía: el manual de la cámara. Y desde entonces sucedieron un sinfín de viajes a la librería: manuales de composición, biografías de fotógrafos como Diane Arbus, reflexiones estéticas como las de John Berger, la imprescindible Susan Sontag. Un buen día, tras una charla con una amiga, decidí empezar a mostrárselas al mundo a través de Flickr. Aquella sensación cuando el primer extraño comentó en una de mis fotos. El primer grupo al que fui invitado. La primera conversación. La primera amistad. Cada nueva referencia que me volaba la cabeza y me ponía el mundo -fotográfico- cabezabajo... Llegó el blanco y negro. El alto contraste. El macro. Llegó el film. La lomografía. Experimentos sin cesar. Siempre he sentido atracción natural hacia el retrato. Recuerdo llevar la cámara a todos lados, cada día, durante años. Tomarles fotos a los amiguitos de mi hijo en el parque y llevarles copias varios días después. Un día alguien me pidió una sesión de fotos… y así nació Mateo Sanchis l retratos .
*
Llegué a Panamá hace un año, y poco a poco el país me cautivó. Su naturaleza, sus contrastes, su enorme variedad étnica y cultural. Amo la Avenida Central, las tipografías pintadas a mano de los negocios, el ceviche, El Valle, los raspaderos con música incorporada…
Inspirado en el original Humans of New York, en abril de 2014 empecé mi propia versión “Humans of Panama”. Bienvenidos, están en su casa.