Mos Religiosvs
Recreación romana especializada en los ámbitos militar, civil y religión. Divulgamos en colegios, institutos, museos y yacimientos. Somos la Asociación Cultural y Recreación Histórica Mos Religiosvs. Desde hace mucho tiempo queríamos que con ilusión Mos Religiosvs fuera creado para la divulgación y conocimiento de los cultos romanos. Es una marca de cariño, de respeto, de ambición. Lo queremos com
18/05/2026
¡Tenemos un NOTICIÓN que contaros!
Nos hemos unido a Vita Romana para lanzar una colaboración muy especial: la puesta a la venta de dos tablillas de maldición de enorme valor histórico y simbólico.
La primera procede de Sagunto y ya está disponible. La segunda… todavía tendréis que esperar un poco para descubrirla cuando se publique en la web.
Por ahora, podéis haceros con esta primera pieza desde ya mismo. En Tarragona podréis verla en persona y adquirirla directamente en el puesto de Vita Romana, o bien solicitarla a través de su página web.
La inscripción de la tablilla de Sagunto reza lo siguiente:
“Quintula cm Fortunali sit semel et numquam”
(«Que Quintula con Fortunalis esté una sola vez y para siempre»).
Tablilla de maldición de Sagunto - Réplica en plomo *Cada tablilla se realiza artesanalmente bajo encargo. Fabricada en plomo real. Medidas aproximadas: 23 × 6 cm. Incluye hoja explicativa y descriptiva. Reproducción histórica inspirada en una defixio romana del siglo I d.C Quintula espera en silencio mientras el escriba marca las palabras sobre e...
09/05/2026
Lemuralia
Hoy daban comienzo en la antigua Roma unas festividades dedicadas a los espíritus malignos de la muerte. Se celebraban los días 9, 11 y 13 de mayo (si os fijáis, días impares, vinculados tradicionalmente a las divinidades) y durante ellas se rogaba para que estos espíritus no molestasen a los vivos.
Según Ovidio (Fasti, V, 419: “Romulus obsequitur, lucemque Remuria dixit”), estas fiestas habrían recibido en un primer momento el nombre de Remuria o Remularia, en honor a Remo y vinculadas, legendariamente, a su muerte a manos de Rómulo.
Ya hemos hablado anteriormente de los lemures o también llamados larvae (como los que podéis ver en nuestra primera imagen), esos seres espirituales que vagaban por el mundo debido a haber sufrido muertes violentas, trágicas o incluso suicidios.
Resulta especialmente interesante cómo durante estos días los templos permanecían cerrados, con la intención de impedir que los espíritus malignos penetrasen en ellos y los contaminasen. Esta idea de contaminatio implicaba manchar con la muerte y la impureza aquellos espacios considerados sagrados. Y sí, probablemente esto os recuerde a ciertas tradiciones posteriores del cristianismo relacionadas con cerrar las puertas a influencias malignas o demoníacas.
Por las noches, grupos de personas recorrían las calles haciendo sonar platillos o recipientes de bronce para ahuyentar a los lemures de casas y calles. Además, tanto en las insulae como en las domus, el paterfamilias realizaba un ritual doméstico muy concreto que conocemos gracias a Ovidio y Aulo Persio Flaco.
Ovidio describe cómo el padre de familia, tras lavarse las manos con agua limpia, tomaba habas negras y las arrojaba detrás de sí sin mirar atrás mientras pronunciaba nueve veces una fórmula ritual mediante la cual ofrecía aquellas habas a los espíritus para redimirse a sí mismo y a los suyos. Se creía que la sombra recogía las habas y seguía sus pasos sin ser vista. Después hacía sonar el bronce de Temesa (expresión utilizada para referirse al bronce puro, en alusión a la célebre ciudad mencionada en la Odisea) y ordenaba a los manes abandonar la casa.
Durante el ritual también se realizaba el gesto de la f**a con la mano, como puede verse en la imagen, símbolo apotropaico utilizado para alejar el mal y que, además, podía portarse como amuleto. Curiosamente, todavía hoy este símbolo continúa vendiéndose en algunas zonas del norte de España, especialmente en rutas vinculadas al Camino de Santiago, fabricado en obsidiana y otros materiales, aunque reinterpretado dentro de tradiciones populares cristianizadas.
¿Y por qué se utilizaban habas? Porque esta legumbre estaba estrechamente relacionada con los espíritus y con las divinidades del inframundo. Ovidio ya las menciona en relación con otros contextos funerarios, como durante las Feralia, cuando la hechicera encargada del sacrificio a Tácita Muta introducía siete habas negras en su boca durante el ritual.
Aunque muchas veces se intenta relacionar estas fiestas con el actual Día de los Mu***os del 2 de noviembre (no el 1, que es el de Todos los Santos), parece que dicha festividad cristiana tendría una vinculación más directa con las Parentalia de febrero que con las Lemuralia. El Día de los Difuntos cristiano, además, fue impulsado en el s. XI-XII por la Orden de Cluny en Francia.
Curiosamente, el santoral cristiano recuerda hoy a San Geroncio de Cervia, mu**to decapitado en el 419 d.C. en Roma, cuyo espíritu, según la tradición, vagó atormentando a quienes participaron en su as*****to.
En La Revuelta surgía una pregunta tan sencilla como sugerente: ¿qué eran las canéforas? Desde Mos Religiosvs aprovechamos para dar una respuesta breve y contextualizada.
La tradición clásica pervive también en la literatura moderna. Rubén Darío, profundamente influido por el imaginario grecolatino, incorpora en su poesía de "Responso a Verlaine" este tipo de figuras como símbolos de belleza, armonía y sacralidad, integrando así el mundo antiguo en la sensibilidad estética del modernismo.
Podéis ver el programa completo aquí:
https://www.rtve.es/play/videos/la-revuelta/programa-05-05-2026-yomif-kejelcha-luis-garcia-montero/17055542/
Para leer el poema entero:
https://www.poemas-del-alma.com/responso-a-verlaine.htm
01/05/2026
¿DE DÓNDE VIENE LA PALABRA TRABAJO?
Hoy, 1 de mayo, queremos celebrarlo trayéndoos una etimología propia de esta jornada. Y no, no era debido a un instrumento de tortura, al menos, en la antigua Roma.
El origen de la palabra “trabajo” no es tan evidente como podría parecer a primera vista. De hecho, su etimología ha sido discutida, aunque la explicación más extendida en filología la vincula con el latín vulgar tripaliāre, derivado a su vez de tripalium. Este término latino se interpreta tradicionalmente como un artefacto compuesto por tres palos, cuyo nombre procede de tri- (tres) y palus (palo).
Ahora bien, conviene precisar que la existencia y función exacta del tripalium en época romana no está documentada de forma directa en los textos clásicos más antiguos. Por ejemplo, en Varrón, autor del siglo I a. C., aparece el término tripales para referirse simplemente a estructuras de tres palos en contextos agrícolas: “Quid? Tu non vides in vineis, quod tria pala habeant, tripales dici?” (Varrón, Menipeas 179.2). Esto indica que la base léxica existía, pero no confirma por sí sola el uso como instrumento de tortura.
La primera documentación más clara aparece ya en época tardoantigua. En textos vinculados a los concilios de Auxerre y Mâcon (siglo VI d. C.), y en glosas posteriores, se menciona el trepalium como un lugar o dispositivo donde los reos eran castigados: “trepalio vel puteal est locus in quo rei verberantur”. A partir de ahí, el verbo tripaliāre adquiere el sentido de “torturar” o “causar sufrimiento”.
Desde el punto de vista lingüístico, la evolución fonética desde tripaliāre hasta “trabajar” es regular y aceptada por la mayoría de especialistas. Más interesante aún es el cambio semántico: de “torturar” o “hacer sufrir” se pasa progresivamente a “esforzarse” o “realizar una actividad penosa”. Este valor aparece ya en los primeros textos castellanos. Gonzalo de Berceo, en el siglo XIII, emplea “trabajo” con el sentido de esfuerzo o sacrificio, tanto físico como espiritual, en obras como la Vida de santo Domingo de Silos.
Este desplazamiento de significado no es excepcional. En muchas lenguas antiguas, las palabras relacionadas con el trabajo están vinculadas al esfuerzo, la fatiga o incluso la esclavitud. El griego antiguo, por ejemplo, utiliza δουλεύω con el sentido de “ser esclavo”, mientras que el latín labor designa un trabajo asociado al esfuerzo o la dificultad.
En consecuencia, la etimología de “trabajo” no debe interpretarse de forma simplista como una equivalencia directa entre trabajar y sufrir, sino como el resultado de una evolución lingüística coherente. Parte de una realidad material y dura en el mundo antiguo, pasa por una fase en la que designa el esfuerzo y la penalidad, y termina consolidándose como el término general para la actividad productiva.
Desechad las webs y los bulos que se repiten hasta la intemerata con el tema de que es debido a un instrumento de tortura en la antigua Roma. Son tres palos que ayudaban a la vid a "trabajar", de apoyo, de tutorización de la planta.
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