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01/07/2026

⚔️ EL DÍA QUE LA ARMADA ESPAÑOLA HIZO RETROCEDER A LA ROYAL NAVY EN TOLÓN (1744) 🇪🇸⚓🇬🇧

La historia naval está llena de gestas que apenas aparecen en los libros. Una de ellas tuvo lugar el 22 de febrero de 1744, frente a las costas de Tolón, donde la Armada Española escribió una de las páginas más brillantes de su historia.

🇫🇷 Unos aliados demasiado prudentes

España y Francia navegaban unidas por el llamado Segundo Pacto de Familia, pero durante el combate la actuación francesa resultó, cuanto menos, decepcionante. Alegando que Francia aún no había declarado formalmente la guerra al Reino Unido, buena parte de la escuadra francesa actuó con enorme cautela, dejando que fueran los navíos españoles quienes soportaran el peso del enfrentamiento.

💪 Doce navíos frente a una fuerza muy superior de 32 ingleses.

Al mando del teniente general don Juan José Navarro, tan solo 12 navíos españoles tuvieron que enfrentarse a una poderosa escuadra británica dirigida por los almirantes Thomas Mathews y Richard Lestock, que contaba con una clara superioridad numérica.

Lejos de ceder, los marinos españoles mantuvieron la línea de combate con una disciplina extraordinaria. Durante horas resistieron un intenso bombardeo, respondieron con precisión y lograron frustrar el objetivo británico de destruir la escuadra aliada.

👑 Una derrota que provocó un escándalo en Gran Bretaña

Aunque la batalla terminó sin un vencedor absoluto desde el punto de vista táctico, el resultado fue un éxito estratégico para España. La Royal Navy no consiguió su objetivo y la expedición británica acabó en un sonoro fracaso.

Las consecuencias fueron muy distintas para cada bando:

🇪🇸 Juan José Navarro fue recompensado por su brillante actuación con el título de Marqués de la Victoria.

🇬🇧 En Gran Bretaña, el desastre provocó un enorme escándalo político y militar. Los almirantes Mathews y Lestock fueron sometidos a consejos de guerra, y Mathews acabó expulsado del servicio.

⚓ La Batalla de Tolón demostró, una vez más, que el valor, la disciplina y la experiencia de los marinos españoles podían equilibrar incluso una clara inferioridad numérica.

Porque la historia de la Armada Española no solo se escribió con grandes descubrimientos... también con gestas como esta, que merecen ser recordadas.

🇪🇸 Honor y gloria a aquellos hombres que defendieron su bandera en una de las jornadas más memorables de nuestra historia naval.

👉 Si te apasiona la historia marítima de España, comparte esta publicación para que estas gestas nunca caigan en el olvido.

t.me/NoticiasLibres 👈🏻

18/06/2026

NAPOLEÓN Y LA REVOLUCIÓN 🇫🇷

Cuando un jóven Napoleón Bonaparte llegó a la ciudad de París, con la esperanza de obtener alguna comisión en el ejército, la encontró sumida en el caos. Aunque no se mostró impresionado.

«Los hombres al frente de la Revolución son un grupo mediocre», escribiría a su hermano José, «cada quién lucha por sus propios intereses, y busca obtener sus fines perpetrando toda clase de crímenes; la gente intriga tan vilmente cómo siempre. Todo esto acaba con la ambición».

Para entonces el corso ya era todo un revolucionario, cómo lo atestigua su apoyo al derrocamiento de la monarquía y a la nacionalización de los monasterios en su natal Córcega. Políticamente había virado hacia el lado extremista jacobino, que parecía ser el ganador. A pesar de que no se vio envuelto personalmente en ninguno de los actos de represión que se estaban llevando a cabo en París mientras la Revolución iba avanzando hacia su clímax, tampoco hay evidencia de que las desaprobase.

Así, el 20 de junio de 1792 se llevaría a cabo el último intento “pacífico” por parte de los ciudadanos de París de persuadir al rey Luis XVI de abandonar su política y aproximarse a lo que consideraban un gobierno más simpatizante con el pueblo.

Ese día, Bonaparte y su amigo Bourrienne se encontraron en un restaurante, el Saint-Honoré, no lejos del Palacio de las Tullerías. Al salir, vieron una muchedumbre armada dirigirse hacia el palacio, una masa que a Napoleón le pareció de setecientas u ochocientas personas. Estaban, dice Bourrienne, «andrajosos y burlescamente armados, vociferando y gritando las más groseras provocaciones». Era, por supuesto, lo que la población de los suburbios tenía de lo más vil y abyecto. «Sigamos a esa chusma», diría Bonaparte a su amigo.

Se las arreglan para tomar la delantera y se colocan en una terraza al borde del río. Desde allí, presencian la invasión del Palacio por parte de los revolucionarios. Bonaparte, según diría más adelante Bourrienne, es presa de la «sorpresa e indignación». Aunque no respetaba al rey, odiaba el caos y a las turbas, y ese día, sus sentimientos se inclinan hacia la monarquía. «No pudo recuperarse al ver tal debilidad y tanta paciencia», señala Bourrienne. Por eso cuando Luis XVI se asomó a una de las ventanas que daban al jardín, con la gorra roja que acababa de ponerle un hombre del pueblo, la indignación de Bonaparte no pudo contenerse. Su amigo lo oye exclamar:

«¡Che coglione!», dijo en italiano, «¿Cómo pudieron dejar entrar a esa gentuza? Cuatrocientos o quinientos tuvieron que ser barridos con cañonazos, ¡y el resto se iría corriendo!».

Aunque había apoyado el derrocamiento del rey, no podía entender como el monarca se había dejado humillar tan mansamente. Ya que sentaba un precedente peligroso.

El desprecio de Bonaparte por lo pusilánime de los Borbones quedó patente dos meses después, el 10 de agosto, cuando la muchedumbre volvió a asaltar las Tullerías y masacró a la Guardia Suiza. Había dejado su hotel en la Rue de Mail para seguir los acontecimientos desde la casa de un amigo en la Place du Carrousel. Napoleón nuevamente fue testigo presencial del asalto al palacio y quedó consternado por la masacre de los soldados, a quienes se les había ordenado no disparar contra la multitud a costa de sus propias vidas.

Cuando él mismo, siete años más tarde, se trasladó a vivir a las Tullerías, al actual Louvre, mando tapar los agujeros de bala de ese día y que al parecer habían sido dejados así como símbolo de la Revolución.

Muchas gracias por su lectura y su difusión 👍

🎨 Un joven Napoleón Bonaparte contempla el Palacio vacío y los destrozos provocados por los revolucionarios. Ilustración de Jacques Marie Gaston O. mejorada con ayuda de la IA.

📖 Fuentes:
André Castelot, “Bonaparte”, Paris, 1996, pp. 103, 104.
Andrew Roberts, “Napoleón, una vida”, 2016.

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