Our Own Room

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Feminism, art, culture.

Photos from Our Own Room's post 08/03/2021

Hoy es el Día Internacional de la Mujer y hoy finaliza Our Own Room Art Project. Para terminar, os dejamos este hermoso regalo de la escritora Belén García Abia. Gracias Belén! ❤️

El camino que atraviesa el jardín de mi casa está lleno de ellas. Son pequeñas manchas negras aquí y allá. De lejos, parecen agujeros en la tierra aunque en realidad no lo son. Son miles de hormigas muertas. Cadáveres formando un círculo casi perfecto. Lo llaman la espiral de la muerte. Una de las hormigas soldado se desorienta y comienza a dar vueltas, desprendiendo un aroma que invita a las demás a seguirla. Caminan en círculo unas tras otras, durante horas, hasta que mueren de agotamiento.

Al vivir en una casa rodeada de un jardín a la vez rodeado de más plantas, árboles y montaña, la presencia de las hormigas es constante e inevitable. Unas entran en la cocina, donde descubren restos de comida imperceptibles para nosotros, otras suben por el guanábano y ordeñan la cochinilla y los pulgones. Incansables, suben y bajan, entran y salen de los distintos hormigueros distribuidos por toda la casa. No hay nada que quiera hacer. Aceptar su presencia, convivir con ella. Como mucho, si agujerean el s**o con el pienso de la perra lo meto en un cubo cerrado, si entran por una de las ventanas coloco cinta aislante para que dejen de intentarlo.

Acostumbrada a ese movimiento continuo de abastecimiento y almacenaje me paralizo ante sus cuerpos, ya inertes, amontonados. Me detengo ante uno de ellos. Nunca los encuentro en movimiento, tal vez así podría pararlos, sacarlos de su mortal bucle. Introduzco el índice en el montón de cadáveres y cojo unos pocos. Las observo de cerca. Los quiero convertir en metáfora de mis ideas repetitivas y heridas que se meten en esta habitación propia. ¿Es esa hormiga soldado uno de mis pensamientos heridos? ¿Una de esas grietas en la pared de mi cuarto propio? ¿Aquellas que se cuelan bajo la puerta o que entran de la mano de mi otro yo que en realidad es ella?

Ella. La que me boicotea mientras escribo. La que se siente cerca con ese aire de suficiencia tan suyo a hablar de mis golpes de suerte, de mi incapacidad, de esa impostura en la que me manejo. Si tengo tiempo y tengo espacio, ¿por qué esta reticencia en escribir? “Será que no vales”, afirma con contundencia mientras se echa el pelo hacia atrás.

No importa donde coloque mi ordenador, mi cuaderno o la mesa. Da igual si ese tiempo propio es al amanecer o durante la tarde. Si escribo de forma intermitente o dos horas seguidas. Ella siempre está presente. Es mi hormiga soldado. Desprende ese olor que me llama impostora y yo la sigo porque es fácil creerla. Más fácil escucharla que acallarla. Más fácil darle la razón que luchar contra ella.

Me pregunto si todas tenemos dentro una hormiga soldado que nos mina por dentro. Si es algo que crece al mismo tiempo que crecemos nosotras. Aquellas que buscan el desánimo y la retirada. Sé que sí, que es mucho más común de lo que nos gustaría creer. Y así, con todas esas hormigas soldado saboteándonos ya no es suficiente un cuarto propio. Tal vez la única forma de vencerlas sea viviendo en un cuarto compartido. Alguien que al vernos caminar en círculo nos ayude a salir del bucle. Y no morir de agotamiento. No morir solas en un cuarto propio lleno de grietas. Dejar, tal vez, de mantener esta microsociedad estructurada como conjuntos disjuntos y tender a la intersección. Igual, si Virginia Woolf escribiera en esta época, ya no hablaría de la necesidad de una habitación propia sino de un cuarto compartido.

Escribió Charlotte Perkins Gilman:
“Entonces deseé, con toda mi fuerza, que las mujeres, todas las mujeres, se diesen cuenta de su feminidad al final; su poder, su orgullo y su lugar en la vida. […] podían ser simplemente seres humanos, abrazar su existencia, su trabajo, su felicidad.
Me detuve sin respiración, con los ojos húmedos, mientras esperaba, temblando, que algo sucediese.
No pasó nada.”

El proyecto para el que he escrito este texto se llama our own room, nuestra, nosotras. Y es un llamado a esta idea, una semilla que debemos plantar y hacer crecer. La confianza y la generosidad de las artistas que conviven en our own roomson aquellas que ahogan esas hormigas soldado que las recorren por dentro y que también ahogan las mías. Compartamos nuestros cuartos donde la creación no sea una actividad aislada e individual sino compartida. Trabajar codo con codo, mezcladas, juntas. Y no aisladas y no solas. Hagamos que pase, entonces, que siga pasando.


Febrero 2021
Belén García Abia

Photos from Our Own Room's post 06/03/2021

Saturday: reading day.

Today Mona recommends us “One thousand and one Nights”.

In the pictures miniatures from an edition in the 19th century.

Artist: Sani' al-Molk.

Iran

Thank you ❤️

Photos from Our Own Room's post 26/02/2021

5/5 Simona Malato

Today Simona share with us pictures from some different works in theatre. Thank you so much!

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