Se vuelve un despertar en los demás, un interés en escuchar y alojar el mensaje. MANIFIESTO
Ser portavoz de una comunidad, es depositar un deseo colectivo profundo. Se puede comprender, también como el actuar a partir de una confianza que musicaliza la palabra en los otros. Así el mensajero se hace responsable de las voces de su comunidad, en cierta forma, se vuelve un pájaro anunciando los t
iempos por venir. Su sutileza y agudeza en el transmitir fielmente las palabras, hacen necesario un recorrido veraz al atravesar nuevos horizontes y territorios desconocidos y hechizados. Sus mensajes son plumas meciéndose en el viento que escriben la historia oral en la vida de otros pueblos. El Werkén, es un ser-pájaro, un hechicero del discurso, un alquimista del deseo a escuchar, un intérprete de lenguas y saberes lejanos y próximos, que transita dimensiones y urdimbres entre la tierra y las estrellas, entre los hombres y la naturaleza. Es un ser mitológico y hombre a la vez. Conjuga el origen con el futuro, los atraviesa, como una leyenda de cómo nos hicimos humanos y como otros humanos se pudieron escuchar y volverse así, historia para ser contada, compartida; una bitácora de los tiempos remotos donde fuimos una suerte de mito y una herencia de realidades humanas…
Tato Demarwal
Este proyecto artístico-antropológico e histórico, hunde sus raíces en la ancestralidad latinoamericana y africana, pariendo obras pictóricas que intentan ser un aporte a la descolonización cultural. En este sentido, reivindicamos el derecho de los subalternos a construir un nuevo lenguaje identitario, a recuperar la voz que les fuera arrebatada y reclamar para sí su lugar en la historia. Planteamos la necesidad de construir un arte popular que dé cuenta de las profundas luchas y aspiraciones de los trabajadores, entendiendo que no hay un deseo de reproducir la realidad tal cual la vemos, sino una intencionalidad de imaginar, reflexionar e interpelar esa realidad, a sabiendas de que su transformación es posible. Porque pensamos que el arte constituye un lenguaje que debe abogar por el sostenimiento de la memoria y la reivindicación de los valores democráticos, destacando nuestra participación política como sujetos de derechos, porque la batalla que demos desde la cultura complementa y consolida las batallas que se den en las dimensiones política-social y económica, como sostenía Ricardo Carpani. Proponemos, entonces, un arte para descolonizar(nos), para restituir la humanidad a los cuerpos racializados y despojados de derechos. Arte como herramienta de denuncia, al tiempo que reivindicación de los subalternos en la historia. Luciana Al Haniz